viernes, 8 de marzo de 2013

¡Hostia, macho, qué se me acaban los días en Andalucía!

Plaza de Toros de Málaga
Para entrar en contexto hace falta pronunciar el título del post con un marcado acento andaluz. De lo contrario no podrán disfrutar del relato en todo su esplendor. La pronunciación sería algo así: /óhtia, mácho, ke se me acaban lohdíah en andaluzía/

Primero que nada, pido disculpas por mi ausencia. Muchos me han preguntado por qué no he escrito más o qué ha pasado con las historias. Otros por su parte, me han dado buenos consejos para mejorar los relatos y otros me han llenado de buenas vibras. A todos en general les quiero decir gracias. Les prometo que seguiré sacando tiempo de donde no lo hay para continuar con las historias. Además, hay muchas más por venir. Tripping a la venezolana no llegará a su fin tan fácilmente.
Las única publicación de este 2013 fue sobre Sevilla. De verdad que he estado ausente por mucho tiempo. Pero lo bueno se hace esperar ¿No? Así que aquí vamos de nuevo.
Mis días en España ya estaban contados. Se acercaba el fin de una larga y cálida estadía en tierras de sol intenso, tinto de verano y jamón ibérico. Poco a poco comenzaba a oler de nuevo el humo de los carros de Nueva York y hasta podía escuchar el ruido del Subway bajo mis pies. En realidad anhelaba mucho regresar a NYC. Mi bella e inteligente hermana, Shania, me esperaba con ansias. Cada vez que hablábamos por video llamada me contaba los días, las horas y los minutos que nos separaban. Pero aun así, yo no estaba aún muy seguro de mi regreso a tierras imperialistas.
Por fin ese papel del infierno llegó a mis manos. Se trataba de una planilla de nombre DS2019 ¡Planilla de los mil demonios! Sudé frío para poder conseguirla. Ella era lo único que necesitaba para volver a Gringolandia. Por no tenerla fue que mi estadía se prolongó tanto. Pero creo que por algo pasan las cosas ¿no? De haber tenido esta planilla a tiempo, sólo hubiera estado semana y media en Málaga. No hubiese conocido Granada, Sevilla o las otras ciudades y pueblos españoles que nombraré en este post.
El día que recibí esa planilla fue un alivio. Primero porque de no haberla recibido jamás, tenía que regresarme irremediablemente a Venezuela. Por otra parte, ya había perdido mi pasaje de regreso a Gringolandia, por lo que tuve que comprar otro (con dinero prestado). Y no es que no quería regresarme a Venezuela, sino que como buen testarudo que soy, no me sentiría completamente feliz si no lograba completar mi meta hasta el fin y eso incluía regresar a Gringolandia por 6 meses más.
Tomando vino dulce malagueño

Para quienes no entienden lo que esta planilla significa les resumo un poco. Mi visa estadounidense es una visa J-1 de trabajo temporal o intercambio. Gracias a Dios, es válida por cinco años. Sin embargo, para que esta visa tenga validez es necesario esa famosa planilla DS2019, que en realidad no es más que una especie de contrato que justifica mi entrada al país. Debido a que el YMCA (La agencia que me ayudaba a gestionar esta planilla) cerró el programa, yo, y otros más, nos vimos seriamente afectados. Era casi IMPOSIBLE encontrar otra agencia que nos ayudara a gestionar este papelito. Cuando finalmente encontré una, me puso mil millones de trabas. Al final triunfé glorioso y obtuve mi planilla. Cuando llegó a mis manos el paquete que contenía dicho papel, lo abrí con delicadeza y vi la única y simple hoja de papel que contenía, con ese sello y esa firma que me abrían las puertas de otra vez al imperio mesmo.
Pero eso no es todo. Aun había un problema. Al cambiar la agencia que me gestionaba esta planilla, supuestamente, también debía cambiar de visa, es decir, sacar una nueva. Ésa fue la respuesta de la Embajada de Estados Unidos en Caracas cuando les pregunté por eso. Pero cambiar de visa significaba ir a Caracas y pedir una nueva cita y luego irme al imperio. ¿Ustedes creen que en realidad yo estaba dispuesto a irme a Caracas a renovar la visa? Busqué información en miles de foros y blogs en Internet y muchos decían unas cosas y otros lo contradecían. La verdad es que no estaba bien claro eso de renovar la visa al cambiar de agencia. Fue entonces momento para crear otro de mis planes. No tenía dinero para regresar a Venezuela, mas ya había comprado el otro pasaje de regreso a NYC. Ya con la planilla en mis manos podía arriesgarme. No hace falta que les cuente todo de nuevo, si han seguido la continuidad de las publicaciones entonces sabrán qué me pasó en Aeropuertofóbico.

Mijas, un pueblito pintado de blanco
Después de mi regreso de Sevilla no lo pensé dos veces para visitar Mijas. Me habían hablado de este pequeño pueblo muy cerca de Málaga, a menos de 45 minutos. Aproveché la oportunidad que me ofreció un amigo alemán para visitar a su familia que vivía en Mijas y quedarme una noche en su casa. Así fue. Cuando regresé de Sevilla muy amablemente me esperaron en la estación de Trenes Málaga María Zambrano a eso de las 8:00 p.m. No recuerdo el nombre del primo de mi amigo alemán quien me fue a buscar a la estación de trenes. Sólo sé que hablaba muy poco alemán y su acento andaluz era muy marcado.
Mijas
Llegamos al pueblo de Mijas muy rápido y dimos una pequeña vuelta en el pueblo de noche. Lo poco que logré apreciar me pareció encantador. Después continuamos nuestro camino hasta la casa de su madre. Mijas es un pueblo ubicado en una montaña y mira directo al mar. La casa de esta gente quedaba casi en la cima de la montaña, por lo que subimos como 15 minutos más hasta por fin llegar. Debo decir que la casa es preciosa. Parecía más bien una casa de campo o de una película. Era de dos pisos, con un pequeño jardín lleno de flores, pues ya estábamos en tiempo de primavera. La tía de mi amigo, cuyo nombre tampoco recuerdo, me recibió muy amablemente (dentro de lo que cabe). Aquí sucedió algo muy interesante. Después de llevar más de 1 mes en estas tierras cálidas, llenas de gente amable y, además, haber conocido a personas tan amables en Sevilla, me tocó toparme con la típica familia alemana. Eran más distantes, más serios y menos sonrientes. Fue un pequeño choque cultural que logré sobrellevar sin problema alguno, pero esto no quiere decir que no fueron amables. De igual modo sólo pasé esa noche con ellos. Al día siguiente muy temprano me fui a caminar al pueblo y me regresé a Málaga.
Esa noche me esperaron con cena en mesa. Champiñones al ají ¡Amo a los champiñones! Y de tomar había tinto de verano. Me enseñaron la casa de pies a cabeza y era totalmente acogedora. Perfecta para ir a pasar unas vacaciones y desconectarse del mundo. La vista desde allá arriba también es perfecta y hasta romántica. Se ven todas las demás casas parcialmente iluminadas y el inmenso mar al fondo.
A la mañana siguiente desayuné churros. Tenía ya tanto tiempo sin comerlos y jamás me imaginé que podrían sorprenderme con esta delicia. Después de desayunar me despedí amablemente y el primo de mi amigo me llevó de regreso al pueblo.
Fue un día un poco lluvioso y algo desolado. No había mucha gente en el pueblo y muchos locales estaban cerrados. La razón no la sé, pero así no tuve la molestia de caminar entre tanta gente. Fue un día de descanso total y me dediqué a tomar las mejores fotos que podía. Mijas es el típico pueblo andaluz pintado de blanco ubicado al sur de España a exactamente 30 kilómetros de Málaga. Está lleno de casitas pequeñas todas pintadas de blanco en su totalidad. Mijas tiene un clima fresco condicionado por su cercanía al mar y es uno de los pueblos turísticos de España con más residentes extranjeros. Ya entiendo porque la familia de mi amigo alemán vive aquí. En todos los negocios que me acerqué, de los pocos que estaban abiertos, tenían todo en inglés y español, algunas veces también en alemán. Este último idioma, parece ser muy popular en España dado a que muchos alemanes acostumbran visitar España. Lo que le ha dado gran importancia a la promoción del idioma para así ofrecer un mejor servicio a los turistas alemanes.
Mijas de noche
El tiempo pasó poco a poco y las horas se me esfumaron entre foto y foto. La zona turística de Mijas no es muy grande por lo que caminé muchas veces por los mismos lugares esperando encontrar algún ángulo perfecto y oportuno para algunas de mis fotos. A eso de las 5 de la tarde decidí volver a Málaga. Tomé un bus desde el centro del mismo pueblo el cual en menos de una hora me dejó en la Alameda Principal del centro de Málaga. Tomé otro autobús y de una vez más llegué al apartamento de mi hermano malagueño, Alberto.

¡Atención zona nudista!
Fueron muchas las cosas que viví muy gratamente en estas tierras. Recuerdo cuando quise caminar casi toda la costa de Málaga. Caminé por horas bajo el sol a la orilla del mar y llegué hasta más allá que cualquier bañista ordinario. Uno de esos días mientras revisaba en Internet otras playas cercanas para visitar decidí irme de caminata a Guadalmar. A tan solo 30 minutos en bus del centro de Málaga. Mi idea era llegarme hasta Guadalmar y caminar de regreso por toda la costa hasta llegar de nuevo a Málaga. Así lo hice, sólo que no lo logré por dos cosas que vale la pena resaltar. Primero, al llegar a Guadalmar caminé unos 30 minutos más por la orilla del mar. Llegué hasta una parte donde había un pequeño aviso que decía “playa nudista”. Se pueden imaginar mi cara de OMG. Muchos creerán que di media vuelta y me fui ¡Pues NO! Seguí caminando. La curiosidad me mataba. Jamás había ido a una playa nudista. Crucé una pequeña colina y el delta de un río pequeño. Entonces me encontré con la playa nudista. Creo que más gente hay en mi clase de Interpretación de alemán de la que había en esa playa. Y eso que en mi clase de interpretación tan sólo somos 6. Yo llevaba la camisa en la cabeza para protegerme del sol, estaba descalzo y llevaba shorts. Cuando pasé al área de la zona nudista las pocas personas que estaban voltearon a verme. Supongo que pensaron que seguramente también me iba a quitar la ropa y me sentaría a llevar sol con ellos. Traté de ignorarlos y continué mi camino. El trayecto nudista no era muy largo que se diga. Me sentí algo desubicado, pero lo peor de todo es que de regreso tenía que pasar por ahí mismo.
Así fue. Caminé un poco más allá de la zona nudista y al regresar tuve que pasar por el mismo lugar. Había personas tendidas en la arena llevando sol sin nada puesto, todo al descubierto. Algunos estaban boca abajo, unos estaban boca arriba o de lado. Continué mi camino como lo había planeado. Caminé bajó el sol por largo rato, pasé la desembocadura de otro río y en el camino me encontré muchas personas quienes también caminaban desnudos por la playa. Al cabo de unos minutos me di cuenta que estaba lejos de alguna zona residencial y a lo lejos podía ver Málaga. Continué caminando y para mi sorpresa me encontré con más personas desnudas en mi camino, algunos muy ancianos como de 70 años para arriba. Mi cara de WTF no era nada normal. En todo el trayecto algo que me llamó la atención fueron pequeñas casitas construidas con la madera de los mismo árboles de los alrededores. Eran unas pequeñas construcciones de sólo tres lados, con un lado abierto que miraba al contrario del mar. Al parecer era como algo para evitar que quienes caminaban por ahí vieran quienes estaban allí adentro. En realidad era así, pasé muy cerca de uno, y vi unas bicicletas afuera y escuché ruidos adentro. No quise verificar qué era. Continué caminando más y más hasta que me encontré con la desembocadura de otro río que esta vez no me permitió pasar al otro lado. No sé de cuál río se trataba, sólo sé que era inmenso y no pude pasar por nada del mundo. Se pueden imaginar el grito que pegué. Tenía que caminar de regreso hasta llegar de nuevo a Guadalmar y de ahí agarrar un bus hasta el centro de Málaga porque ni loco me iba caminando. Así fue, tuve que irme de regreso hasta la estación de autobuses más cercana y de allí hasta el centro de Málaga.

¡Feliz cumpleaños a mí!

Cumpleaños feliz, cumpleaños a mí
Algo también que me gustaría resaltar fue mi cumpleaños en España ¡Joder, excelente cumpleaños! Alberto, su madre y su abuela me han tomado por sorpresa (evito decir cogido, ya saben por qué) Como es de costumbre en España, la cena se da a altas horas de la noche. A eso de las 11:30 p.m. me doy cuenta que Alberto está preparando unas pizzas y había sacado una botella de vino tinto. Conversaba con su abuela y al mismo tiempo recordaba a la mía. Cuando el reloj dio la media noche Alberto salió de la cocina con una torta, algo graciosa, y entre todos me cantaron feliz cumpleaños ¡Gracias de verdad! Fue un cumpleaños diferente e inolvidable.
Al día siguiente Alberto me invitó a un paseo por sitios que jamás había caminado en mis casi dos meses en Málaga. Comenzamos almorzando en un pequeño restaurant en el centro de la ciudad. Ordenamos unas bolas de carne con papas fritas, jamón ibérico, unas aceitunas, dos copas de vino tinto y ya no recuerdo qué más. Entonces visitamos la catedral la Manquita por dentro y recuerdo que Alberto se torció el tobillo entrando a la iglesia. Más tarde nos tomamos una botella de vino dulce malagueño en el muy famoso restaurant “El Pimpi”. Famoso dado a que artistas como Maná, Antonio Banderas y otros más han dejado sus autógrafos en la cubierta de unos barriles de vino que adornan el restaurant. Ya estaba comenzando a sentir los efectos de esa “pequeña” botella de vino dulce. Tanto fue así que al salir se nos olvidó pagar la botella y el mesero salió corriendo a avisarnos. Más tarde fuimos a un pequeño Rooftop, uno de esos bares que se encuentran en la azotea de los edificios. Tomé un tinto de verano y recuerdo que Alberto me tomó unas cuantas fotos. También visitamos la plaza de la Merced y al frente la casa natal de Picasso. Me tomé unas cuantas fotos con el tío Picasso y nos despedimos efusivamente (Soñar es gratis)

Fue la primera vez que pasaba un cumpleaños fuera de casa. En ocasiones anteriores he pasado cumpleaños sin mi familia por cuestiones académicas, pero a los dos o tres días no puede faltar una torta cuando regreso a casa. Esta vez todo fue diferente, mi familia estaba a cientos de kilómetros de mí con un océano de por medio, pero gracias a Dios tuve la oportunidad de pasarla con personas especiales quienes se encargaron de hacerme sentir como en casa.

¿Marbella o Marfea?
Marbella desde el mar
Marbella es un municipio ubicado a orillas del mar mediterráneo entre Málaga y el estrecho de Gibraltar. Esta ciudad es muy conocida debido a la gran cantidad de residentes notables que viven en ella. Alberto me dijo que Marbella es algo así como Beverly Hills en Estados Unidos o algo un poco más criollito, como la parte más este de todo el este de Caracas, algo así como la lagunita.
Mientras Alberto estaba en España (ahorita vive temporalmente en México) parte de su trabajo era cubrir algunas entrevistas. Una vez le tocó cubrir una competencia de veleros en Marbella. Esta competencia de veleros parecer ser muy popular en Andalucía. Recuerdo claramente que fue un domingo muy temprano. Salimos de Málaga hacia Marbella y si mal no recuerdo en menos de hora y media ya estábamos en Marbella. Alberto me dice: -“Moi, nos vamos a montar en un botecillo y vamos a estar en el medio del mar un ratillo para tomar unas fotos que necesito para el reportaje”-. “¡Vale, tío!”- Le contesto sin problemas. ¿Una lancha? ¿En el mar? No era nada nuevo para mí. –“¿No te marea el mar, Moi?”-. –“¿A mí? ¡Pues obvio que no! Yo soy todo terreno, además, estoy cansado de montarme en lanchas cada vez que voy a Morrocoy o a Chuao en Venezuela. Esto será otro paseíto más”. ¡Pobre iluso e insolente! Por eso es que siempre me pasan las cosas.
Nos montamos en nuestra lanchita y todo marchaba bien. Nos alejamos poco a poco de la costa hasta llegar a un punto donde veíamos a toda Marbella desde el mar. Teníamos un vista excelente de la ciudad con el Pico de la Concha de fondo (Eviten reírse del nombre del pico, por favor). El mar estaba algo picado, así como decimos en Venezuela, que en realidad significa que el mar estaba algo agitado. Comenzamos a ver veleros llegar, uno, dos, tres y muchos más. Alberto tomaba fotos y yo veía los veleros y poco a poco me comencé a marear. “Seguramente se me pasa en un ratico”. Pasó una hora y aún estábamos en la lancha y la competencia nada que comenzaba. –“¿Te sientes bien, Moi?”-. –“Sí, tío, no te preocupes”-. Le respondo a Alberto con voz quebradiza. Esa lancha se movía de arriba para abajo como si estuviéramos en una montaña rusa. No obstante, el mar estaba tan picado que terminé mojado de pies a cabeza con esa aguagua salada, muy salada en realidad, y fría del mediterráneo. Esa agua es como recién sacada de la nevera. Estuvimos más de 4 horas en el mar llevando más agua que muchacho en carnaval y pasando más frío del que pasé en Berlín. Sentía que iba a morir de hipotermia o sino iba a terminar como pescado salado. Alberto me preguntó una y otra vez si estaba bien y yo siempre le respondí que sí. Lo que quería en realidad era salir corriendo de esa lancha. Tenía el estómago revuelto y las ganas de vomitar se hacen más fuertes. Gracias a Dios no vomité y milagrosamente sobreviví a esa pequeña y traumática aventura. Mi vida se llenó de felicidad cuando Alberto y el lanchero dijeron “Listo, ya hemos terminado, nos vamos”. Fue como escuchar a mi abuela decir “Salió la primera hallaca”.
Competencia de veleros
Podrán notar entonces que Marbella para mí en realidad fue MarFea. Lamentablemente no dimos ningún paseo por la ciudad. Mi visita a Marbella se limitó a verla desde el mar y  no fue muy agradable que se diga. Algún día volveré y tal vez compre una casa allá y me convierta en un notable residente más de la ciudad. Repito, soñar no cuesta nada.

¿Te gustan las judías?
Fuengirola es otro de los municipios cercanos a Málaga. En esta otra ciudad vive Mariano, el padre de Alberto, y uno de los lectores de Tripping a la venezolana más fieles de todos. Recuerdo que la primera vez que visité su casa fue después de mi aparición estelar en la famosa cata de vino (para quienes quieran saber lean ¿Qué nombre le pongo al Blog?) Mariano y su esposa son dos personas extremadamente amables y hospitalarias a quienes siempre recordaré con mucho cariño. En una de mis visitas la esposa de Mariano nos prepararía algo de comer. Al llegar a la casa Mariano le pregunta a Alberto ¿A Moi le gustan las judías, verdad? Fue un momento algo confuso para mí. Lo primero que pasó por mi mente fue “depende qué tan ortodoxas sean, me gustan más las liberales”. ¿Cómo que judías? ¿Qué tienen que ver las judías? ¿Hasta cuándo me persiguen los judíos? Las judías son lo que nosotros llamamos vainitas en Venezuela. Así las llaman ellos en Andalucía. Lo cierto es que ese día comí unas “judías” muy deliciosas y no tenían nada que ver con el judaísmo.

Cámara sin tarjeta de memoria no sirve de nada
Una de mis últimas visitas en España fue a Nerja, un pequeño pueblo ubicado en el oriente de Andalucía. Al igual que Mijas es un pueblo pintado de blanco casi en su totalidad. Es muy turístico y entre sus mayores atracciones están el Balcón de Europa y La Cueva de Nerja. Ya varios amigos que habían visitado Andalucía me habían recomendado visitar este pueblo y por supuesto la famosa cueva. Alberto y yo aprovechamos la oportunidad para visitar esta cueva ya que íbamos a comer con su familia en Nerja con motivo del día de las madres.

Nos despertamos muy temprano, nos acomodamos, tomé la cámara la cual obviamente no podía dejar por nada del mundo y nos encaminamos hacia Nerja, fue menos de hora y media de camino. Llegamos directo al sitio donde se ubica la cueva y nos preparamos para entrar en la famosa cueva. En una de esas intento tomar una foto y me doy cuenta de que la cámara está sin tarjeta de memoria. Entré en un momento de crisis crónico. No puedo ser ¿En la cueva de Nerja y sin cámara? ¡NO! Nos regresamos al carro porque tuve la sensación de haberla dejado en el bolso de la cámara, pero la búsqueda fue infructuosa. La tarjeta de memoria no apareció por ninguna parte, la había dejado en la casa. Fue así como tuve un paseo sin fotos. Intentamos tomar algunas fotos con la Tablet o el teléfono de Alberto, pero en realidad no fue lo mismo. Entonces desistí de las fotos y me concentré en disfrutar mi paseo dentro de estas famosas cuevas.
Con el tío Picasso
Esta cueva fue descubierta el 12 de enero de 1959 y lo más famoso de ella es que dentro se encontraron unas pinturas rupestres que datan de hace más de 42 mil años de antigüedad, lo que si esta datación es correcta, las hace las primeras manifestaciones de arte conocida de la historia de la humanidad. La cueva fue descubierta por unos jóvenes de la localidad quienes cazaban murciélagos y por casualidad entraron a la cueva y se encontraron con dos esqueletos de personas, lo que significaba que no fueron los primeros en llegar a la cueva. Después del descubrimiento de estos jóvenes la noticia de la cueva se hizo pública y tiempo después llegó a ser conocida internacionalmente.
La cueva comenzó a formarse hace más de 2 millones de años y es simplemente magnífica. Al entrar lo primero que sientes es la humedad característica de la misma cueva. Duramos más de una hora dentro de la cueva admirando cada una de las formaciones naturales impresionantes que logras ver allá adentro. Me lamenté muchísimo haber olvidado la tarjeta de memoria de la cámara, pues hubiese tomado unas fotografías impresionantes. La cueva cuenta con una pequeña sala de conciertos o una especie de auditorio pequeño donde se organizan actividades especiales del estado. Vale la pena visitar este lugar. El precio de entrada es 8,5 euros y el horario de visita es de 10:00 a.m. hasta las 7:00 p.m. casi todo el año.
Después de visitar la cueva nos dirigimos a un restaurante pequeña ubicado en un pequeño acantilado muy cerca de la costa. Ese día se celebraba en España el día de las madres y prepararon una deliciosa, exquisita y única paella española. Por supuesto que no pude comer. No después de lo que me pasó en la cata de vino que casi muero por andar de safrico, como dice mi abuela. No hay nada peor que estar en la Madre Patria y no poder comerte una paella de mariscos. En su lugar tuve que pedir unos pinchos de carne y pollo y por supuesto tomé tinto de verano. Dimos un pequeño paseo por los alrededores subimos a la cima de una colina donde había una torre que databa de los tiempos de la ocupación árabe de la península ibérica.
Antes de regresar a Málaga fuimos a dar un pequeño paseo al centro de Nerja. Fuimos directo al Balcón de Europa y curiosamente en el camino nos topamos con una actividad recreativo donde todos los participantes eran ingleses. Cantaban en inglés, hablaban en inglés entre ellos y todo era en inglés. Alberto me explicó que un tercio de la población de Nerja son ingleses, por lo que es completamente normal este tipo de actividades.
En el centro del pueblo está el Balcón de Europa. Es un mirador con imponentes vistas al mar. El nombre de "Balcón de Europa" fue propuesto por el Rey Alfonso XII que visitó la zona en 1885 después de un terremoto desastroso, y que quedó cautivado por el escenario. Se le dio el nombre de Balcón de Europa, porque cuando llegan al final del lugar pareciera como si Europa terminará allí y después de allí lo siguiente es África. Es un sitio que merece una visita.

¡Feria venezolana sin arepa no es feria!
Balcón de Europa (tomada de Internet)
Ya en mis últimos días no me quedaba más que contar las horas que me restaban en las Uropas y prepararme psicológicamente para volver a los Niuyores. Mariano y su esposa me habían invitado una vez más a comer a su casa antes de mi regreso a NYC. Esta vez Alberto, su hermana, el pequeño Antonio (Sobrino de Alberto), su cuñado y yo fuimos a casa de Mariano y su esposa. Para mi sorpresa, al llegar Mariano me había hecho un regalo de despedida. Me entregó algo envuelto en papel de regalo. Al tocarlo pensé enseguida que se trataba de una botella de algo. Estamos en España entonces seguramente se tratará de una botella de vino ¡Sí claro, eso es! Para mi sorpresa cuando destapo el paquete se trataba de una botella de Ron Santa Teresa Edición Especial. Es el regalo más venezolano que me habían dado. No soy muy amante del ron, pero fuera de Venezuela el Ron Santa Teresa es una exquisitez. Recibir un regalo que te recuerde la buena parte de tu país, no tiene precio. De regreso en Nueva York la vida de esta botella fue muy corta.
Ese mismo día decidimos ir a la Feria de los Pueblos en Fuengirola. Se trata de una celebración anual donde se organizan actividades típicas de varios países. Es toda una avenida donde a los lados hay diferentes stands representativos de algún país. Muy bonita y colorida. Lo primero que hice al llegar fue buscar el stand de Venezuela. No lo encontré al principio por lo que decidí caminar y entre los últimos puestos estaba Venezuela. Me emocioné y enseguida pensé que habría muchos venezolanos con quienes podría hablar. Me acerco al puesto y veo que hay una señora vendiendo dulces “típicos”. Ninguno de los dulces que vi los conocía y lo que tenían ellos de típico lo tengo yo de chino. Veo afiches por todos lados haciendo publicidad al Ron Cacique. El área de Venezuela no sólo se limitaba al stand, sino que había todo un local para Venezuela. Adentro del local había música a todo volumen. Era salsa. Decidí entrar y supuse que al ser un puesto sobre Venezuela vendían cachapas o arepas. Apenas podía moverme debido a la gran cantidad de personas que había en el lugar. Cuando por fin logré llegar a la barra nadie me atendía. Había unas cuantas mujeres disfrazadas de llaneras y cuando finalmente una de ellas me atendió me di cuenta enseguida que no era venezolana. La música estaba muy alta y me costaba escucharla. Le grito al oído: -“¿Tienen arepas?”-. –“¿Qué es eso?”- Me respondió la tipa. Era de esperarse. Otra tipa que estaba cerca le dice: -“!Mujé, lah arepah son la comía típica de Venezuela!”. En eso me responde: -“No, no hay, pero sí tenemos cachapas”-. ¡Wow! Cachapas ¡Amo las cachapas! Por un instante subí al paraíso y con la misma caí de picada. –“¿En cuánto salen las cachapas?”-. Pregunto emocionado. –“20 euros”-. Mi emoción se fue por donde vino. ¿En serio, 20 euros por una cachapa? Lo que estaban era bien locos. Me fui por donde entré y me quedé con ganas de comerme mi cachapita. Por cierto, para quienes no saben qué es una cachapa, es una especie de tortilla o panqueca que se prepara con maíz amarillo tierno ¡Son exquisitas! Y están entre mis comidas favoritas. Por suerte luego en los Niuyores logré comerme una cachapa y se me quitó el antojo.
Caminamos largo rato por la feria y nos tomamos varias fotos. En una de esas fotos me di cuenta de lo negro que estaba. Como dice mi negra Lizett, pasé de lo bronceado a lo quemado. Dos meses de sol intenso fueron más que suficiente. Jamás me había bronceado tanto en toda mi vida.
Pocos días después me tocó despedirme del lugar que había sido mi hogar por dos meses. Málaga me ofreció una familia nueva, grandes amigos y mucho carisma. Fueron dos meses que definitivamente tenía que pasar allá. Ahora entiendo todo, ahora sé por qué esa planilla nunca llegó a tiempo.
No me queda más que agradecerle a cada uno de mis amigos malagueños por su hospitalidad y cariño, especialmente a Alberto, su padre, su madre y familia. Espero con ansias volver muy pronto. Pero por ahora Nueva York estaba a la vista y allá había quienes también me esperaban con alegría.

Será hasta una próxima edición de Tripping a la venezolana.

Un fuerte abrazo desde Caracas, Venezuela.

Moisés.

9 comentarios:

  1. Te quiero pichita. Eres siempre bienvenido allà donde esté... y en Málaga ya sabes que no hace falta que esté yo... Ya falta menos para volver a vernos...
    Eres grande hermano!

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    1. Jodé, tío! Qué falta pocooooo! :) También te quiero un mundo. Hasta pronto!

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  2. Quiero ir a MALAGA!!!! muy bueno Moi pero no lei mis credito por lo de la visa, mmm bueno no importa! jajaja

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    1. Jajajajajaja mi negra!!! Es que aún no me toca hablar sobre esooooo! lol Todavía es que falta. Ya voy a llegar a NYC!!!!!!!!!

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  3. Ya to la dicho Anbecto, no hace falta que esté él, pero si está...mucho mejor, dice "ya falta menos para volver a vernos" ¿que quiere decir?
    El relato genial, casi me has hecho llorar cohhhoones...Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Mariano, eso quiere decir que ya estamos planificando reencuentro, ya sea en México o en el imperio!!!!!!!! Gracias por leer! :) Un abrazo

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    2. Mi gozo en un pozo, ya estaba haciendo mis cábalas, pero no, el reencuentro será al otro lado.Espero, como Lizett, el relato de N.Y. Un abrazo.

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  4. Jajajajaja ¿Cómo que no sabía que eran arepas? jajajajajajaja.Y lo de las judías me dio mucha risa xD ¡ah! Y la comparación que hiciste con "Ya salió la primera hallaca".
    Moi, some requests: 1)Más post sobre cómo hacer amigos en todo el mundo, para así quedarme en sus casas cuando viaje xD 2)No he leído todos tus posts, (así que sorry si esto ya lo has publicado)pero me gustaría uno sobre los procedimientos para visas, papeles cosas así pues. La burocracia hecha post :)
    -Asly.

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    Respuestas
    1. Asly! Sé que no has leído todo lol es que también es bastante. Pero tú siempre estás pendiente :) Me encantan tus sugerencias, tanto que las tomaré en cuenta y haré un post sobre eso de hacer amigos y sobre las visas y esas cosas. De verdad que está genial la propuesta!!!!!!
      Un abrazo!

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