miércoles, 23 de enero de 2013

Mi alma gemela está en Sevilla


Metrosol Parasol
Ya tenía algo de tiempo que no me sentaba a escribir. Estudiar no es cosa fácil, ya entiendo por qué hay quienes dejan la universidad y se meten a taxistas, buhoneros, abren un puesto de arepas socialistas o simplemente prefieren dormir. Mi tiempo de ocio se ha reducido a NADA. Pero realmente no me puedo quejar; lo que hago me gusta y confío en un futuro más fructífero y lleno de más viajes. Así que para eso hace falta dedicarme unos añitos más para alcanzar otra meta, la cual, estoy seguro, me abrirá muchas más puertas.

¡Este 2013 lo recibí como es debido! Lo primero que hice fue irme de viaje. Esta vez fue dentro de Venezuela. No hubo maletas, sólo un bolso, una carpa, un traje de baño y listo. Junto a mi prima y a un Parra (Sí, uno, porque hay TRES) nos fuimos con destino al paraíso y no precisamente al sector del oeste de Caracas. Nos encaminamos al Parque Nacional Morrocoy, específicamente a Cayo Paiclá, y pasé tres días en las mejores playas del mundo, de aguas cristalinas y tibias. Pero ésa será otra historia de otro post.

Después de mi regreso de este pequeño viaje, del que por cierto llegué casi tan negro como cuando estuve en Málaga, mi tía Hécuba me dice que ella le gusta la playa, pero jamás iría a quedarse en una carpa por tres días. Tal vez tenga razón; quedarse en una carpa sin agua dulce, durante tres o más días puede ser molesto. Ella me continúa diciendo: -“Prefiero irme y pagar un hotel y una lancha que me lleve todos los días a la isla”. Eso es cierto, ¿quién no prefiere esa comodidad? Pero, ¿entonces para aquellos “pelabolas” que no tienen ni donde caerse muertos es necesario limitarse? El espíritu de Tripping a la venezolana piensa otra cosa; me dice que si no hay “real” no importa. Que lo importante es disfrutar, conocer el mundo, ver otros horizontes, porque si nos quedamos esperando al día que tengamos dinero para poder ir, perderemos un tiempo importante de nuestras vidas. La vida es hoy y no mañana, tal vez mañana el dinero llegue, pero mientras no llega, podemos disfrutar a lo grande también.
La Giralda
No los aburro más con estas reflexiones y ahora los invito a adentrarnos en otra aventura. Esta vez se trata de Sevilla. Esta ciudad es la capital de la Comunidad Autónoma de Andalucía y fue uno de mis destinos en la Madre Patria. Así como Granada y Barcelona, Sevilla no estaba dentro de mis planes. Todo surgió después de una conversación fortuita con Alberto. Hablábamos sobre España y en una de esas le pregunto cuál era la capital de Andalucía, porque hasta esos momentos yo pensaba que era Málaga. Él me dice: -“¡NO! La capital es Sevilla y es la ciudad más bella de toda Andalucía, por cierto en una ciudad justo al lado de Sevilla vive Julio, el novio de Paloma, si quieres puedes irte y te quedas en casa de él”. Y así como decimos en Venezuela: El muchacho que es llorón y la mamá que lo pellizca. No pude negarme a esa grandiosa invitación. Sería otra ciudad más, otro destino, otra gente y otra experiencia más.
Esta vez me iría por dos días. La Capital de Andalucía me esperaba; aquella que llaman la ciudad más bella del sur de España. Buscamos el día más conveniente para yo ir y me quedé en casa de la familia de Julio, el novio de nuestra famosa amiga la Paloma. Me fui solo. Alberto tenía que trabajar y quien estaba sin oficio era yo. Cuadramos todo con Julio y él me recibiría en Dos Hermanas, un municipio colindante con Sevilla.
El día de mi partido llegó, como era ya de costumbre en todos mis viajes, me desperté temprano. Salí de la/mi casa de Alberto y me dirigí a la estación de trenes de Málaga María Zambrano. Allí compré mi pasaje ida y vuelta desde Málaga hasta la estación Santa Justa en Sevilla. Todo perfecto, esta vez no tuve ningún percance. Al igual que en un aeropuerto tuve que pasar por un control de seguridad, dónde verificaron que no portaba armas y confirmaron mi boleto. Esperé 20 minutos hasta que anunciaron mi tren, entonces abordé. El tren fue una maravilla, espectacularmente distribuido que ni los trenes nuevos de la línea 1 del Metro de Caracas se le comparan ¡Jajaja! Los trenes se dividen por pequeños compartimientos y recuerdo me tocó el número 1. Me fui completamente solo todo el trayecto hasta Sevilla, no había nadie más en mi cabina. Los asientos estaban dispuestos uno enfrente del otro con una mesa en medio. Un total de 8 asientos con 4 mesas. Si mal no recuerdo, el trayecto completo fueron 3 horas. Al cabo de unos cuantos minutos se acercó un señor y me pidió mi billete de tren, lo verificó y lo validó. En eso recuerdo que Alberto me había dicho que esos trenes contaban con Wi-Fi. Prendo mi Tablet y no veo ninguna red disponible. Llamé al señor y le pregunté: -“Disculpe, ¿Hay Wi-Fi (Léase guaifai) en el tren?" El señor me ve con una cara de perdido y se notó, a leguas, que no sabía qué carajos le estaba preguntando. En eso recuerdo que los españoles le pronuncian el anglicismo Wi-Fi como /güifi/ Entonces reformulé mi pregunta y le dije: -“Perdón, quise decir güifi”-. -“¿Que si hay Wisky? ¡Wifi, Internet inalámbrico, Net, tecnología! ¿Sabe de qué hablo? El señor pareció más perdido que al principio y no supo qué responderme. –“Déjelo así, gracias”- Decidí dormir la mitad del trayecto y la otra mitad me dediqué a mirar por la ventana, al final resultó que no había /Güifi/, cosa que me extrañó, porque en Málaga hasta los taxis tienen Güifi. Pasamos pequeñas granjas, valles, montañas, montañas y más montañas. Esta vez no vi olivos por ningún lado. El tiempo pasó y por fin mi tren llegaba a su último destino. La estación Santa Justa es inmensa; llegan trenes desde diferentes partes de España y desde allí salen a muchas partes del país. Caminé un poco dentro de la estación y parecía más bien un aeropuerto que una estación de trenes.
Desde Málaga hasta Sevilla
Una vez más tuve esa sensación de “wow hasta dónde he llegado”. Me dirigí hasta una caseta de información y pedí un mapa de la ciudad con los diferentes puntos turísticos. Me senté un momento, saqué la Tablet, busqué todos los puntos turísticos en el GPS y los coloqué como favoritos. Ahora necesitaba llegar al centro de la ciudad. Fue fácil. Salí de la estación y ubiqué enseguida la paraba de autobuses. Allí mismo había un mapa que indicaba las diferentes rutas y cuál me llevaba directamente al centro de la ciudad. Así fue. Tomé un bus y en menos de 15 minutos me estaba bajando al lado de un Mc Donald’s que se encuentra casi en el centro. Allí aproveché y me conecté. En casi todos los Mc Donald’s, de todos los países que fui, siempre había Wi-Fi.
Después comenzó mi paseo por la ciudad y debo decir que realmente es hermosa. Sevilla cuenta con 700 mil habitantes aproximadamente y es la ciudad más poblada de Andalucía. Su casco histórico es uno de los más antiguos de Europa y anualmente en el mes de abril se celebra la Feria de Sevilla, una atracción importante tanto local como nacional e internacional.
Caminar por la ciudad es algo delicioso. Al igual que en Granada aún hay muchos rastros de la cultura árabe y aquí encontré muchos más callejones que en Granada. No tuve que utilizar el transporte público casi en ninguna ocasión salvo al día siguiente cuando fui a la feria.
Lo primero que me encontré en mi larga caminata por Sevilla fue el Metropol Parasol de la Encarnación. Se trata de una estructura enorme de 26 metros de alto aproximadamente que se ubica en la plaza de la Encarnación. Esta enorme estructura consiste en seis columnas enormes en forma de setas cuyo diseño, según leí en Internet, está inspirado en las bóvedas de la capital de Sevilla. Esta obra consta de 5 niveles. El último nivel alberga una plaza y un mirador desde el que se puede observar la ciudad, en el interior tiene un restaurante de tapas. Debajo de esa gran estructura se encuentra la Plaza Mayor y debajo de la plaza se ubica el Mercado de la Encarnación. Finalmente, en el sótano alberga un museo llamado Antiquarium, que exhibe unos restos arqueológicos hallados en ese mismo lugar durante su construcción. En fin, esta superestructura es como una plaza repotenciada. Pero lo peor de todo es que no pude entrar a nada, porque todo estaba cerrado ¡Todo! Me quedé con las ganas. Sin embargo, decidí recorrer la plaza de punta apunta y tomar cuantas fotos se me antojaba.
Edificio Alfonso XIII
En una de esas, veo a una chama de rasgos asiáticos sentada en un banco. Su cara de perdida era un poema. Cuando me ve se para y se me acerca y comienza a hacerme señas. Me enseña el mapa y pasa el dedo de un punto a otro y a otro. Intento entender lo que quería decirme. –“Dios mío ¿Qué coño querrá esta China? Y yo que no sé ni una sola palabra en mandarín, cantonés, o cual sea el idioma, seguramente asiático, que hable ella”-. Al cabo de unos minutos ya no podía entender en absoluto nada de lo que ella intentaba decirme. Entonces me arriesgo a hablarle en inglés a ver si por lo menos balbuceaba algunas palabras. –“Sorry, do you speak English?” (Disculpe ¿Sabe inglés?) La “chinita” pela los ojos y me dice: -“Of course, OMG! I am American”- (Por supuesto, yo soy estadounidense). Pueden imaginarse mi cara. Resulta que la chama quería ir a la plaza de toros a una corrida de toros. Todo iba bien hasta aquí. La verdad es que yo tampoco sabía cómo llegar a la Plaza de Toros de Sevilla y tampoco tenía intenciones de ir, aunque más adelante, fortuitamente, me topé con esa plaza. La “china” (Digo china, por sus ojos achinados, aunque podía ser de descendencia coreana o japonesa, pero lo cierto es que en Venezuela a toda persona de Asia se le llama “Chino”) siguió su camino más perdida que antes y yo seguí el mío por mi cuenta.
Seguí caminado por la ciudad tomando fotos y más fotos. Poco a poco me comencé a dar cuenta que no había casi gente en las calles. Eso me sorprendió un poco. Primero pensé que tal vez esta ciudad era algo como Bratislava y tampoco había gente. Pero rápidamente descarté esa teoría, pues había escuchado que Sevilla era una ciudad con muchos habitantes. Resulta que lo que pasaba era que la feria de Sevilla es tan importante para la ciudad, que durante una semana, que es lo que dura la feria, todo el mundo está allá metido.
Caminé más y llegué a un pequeña plaza llena de palomas. De un lado tenía la Catedral de Santa María de la Sede desde donde se levantaba imponente la Giralda y del otro lado tenía la entrada de El Real Alcázar de Sevilla.
La Giralda de Sevilla es un campanario ubicado en la catedral que antes les mencioné. Los dos tercios inferiores de la ciudad corresponden a lo que antiguamente era la mezquita de la ciudad, cuando Sevilla era territorio árabe. La parte superior fue añadida tiempo después del imperio árabe en época cristiana. En la parte superior hay una figura de bronce llamada Giraldillo, de la que se origina el nombre de la torre “La Giralda”. Esta estatua fue la escultura de bronce más grande durante el renacimiento europeo. La torre complete mide 97,5 metros de altura. Durante muchos siglos fue la torre más alta de toda España y uno de los monumentos más famosos de toda Andalucía. En el año 1928 fue declarada Patrimonio Nacional y posteriormente en el año 1987 Patrimonio de la Humanidad.
Feria de Sevilla
Decidí fotografiar este monumento desde diferentes ángulos. Al frente tenía delante de mí la puerta del Real Alcázar. Había una pequeña cola en la entrada. Hice mi cola. La entrada costaba 15 euros y me fijé que para estudiantes con carné el precio era sólo 5 euros ¡Gran diferencia! Mi carné estudiantil estaba vencido, pero igual me aventuré a mostrarlo. Hice mi cola como todos los demás. Cuando estaba cerca de la caja me fijo que había dos cajeras una jovencita muy linda y la otra una señora como de 60 años con cara de pocos amigos ¡Pues me atendió la señora! Creo que no podía ser más amargada porque era imposible. Le pregunto que si necesitaba el carné de estudiante internacional o si con el de mi universidad bastaba. Me responde: -“Dame el que tengas”-. Saqué el carné y se lo entregué. Vio el carné, se dio cuenta que estaba vencido y me lo tiró en el mostrador: -“¡Está vencido! Son 15 euros la entrada general”-. Por tirármela de “pilas” tuve que pagar mis 15 euros y sí que me dolieron porque a esta altura ya no me quedaba casi dinero. Igual los 15 euros valieron la pena.
Cuando entré vi algo espectacular. El Real Alcázar es un conjunto de palacios rodeados por una muralla. Su construcción data de la Edad Media y durante los años ha pasado por múltiples transformaciones que van desde el estilo islámico hasta el gótico pasando por el barroco. En varias ocasiones la realeza actual española ha utilizado este lugar para alojar a sus miembros de la Casa Real Española cuando están de visita en la ciudad. En 1987 fue también declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad junto con la Catedral de Sevilla.
Lo más llamativo de este complejo de palacios son sus jardines. Hay muchos con diferentes nombres y diferentes disposiciones. Pasear por sus jardines es una de las mejores cosas que pueden hacer en Sevilla, sobre todo si son amantes de la naturaleza como yo. Los jardines están dispuestos en terrazas, mucha vegetación verdeante, una gran cantidad de naranjos y palmeras donde tan sólo al pasar tienes la sensación de respirar aire 100% puro. Los jardines son: Jardín de Troya, Jardín de la Danza, Jardín de Mercurio, Jardín del Príncipe, Jardín de las Flores, entre otros más.
Duré largo rato dentro del recinto y luego decidí seguir caminando por la ciudad. Pasé frente del Palacio de San Telmo que no es más que el edificio que alberga la Presidencia de la Junta de Andalucía. El día se tornó un poco gris y lluvioso y escuché decir que era normal en esta época del año. Caminé sin rumbo y me encontré con veredas y diferentes barrios de la ciudad. Todos muy típicos andaluces. Me encontré con un edificio muy particular que llamó mi atención y al parecer la de muchos otros fotógrafos. Más tarde me enteré que se trataba del Edificio Alfonso XIII, que fue construido entre los años 1916 y 1928. El día de su inauguración asistieron variedad de personalidades importantes de la época, entre los que cabe destacar el Rey Alfonso y la Reina Victoria. Pasé por varias plazas cuyos nombres no recuerdo, pero en las que me senté a admirar los alrededores.
Carruaje en la Feria de Sevilla
Llegué hasta la Plaza de España de Sevilla. Esta gran plaza es inmensa y tiene una gran forma como semielíptica. Caminé y caminé y me perdí entre los turistas que tomaba fotos a todo. Cuando me di cuenta, de tanto caminar había llegado a una plaza un poco alejada de la ciudad en donde me senté a comerme los panes que me había preparado y así ahorrarme unos “rialitos” (así como decimos en Venezuela) En ese momento me llamó Julio, el novio de Paloma y uno de los mejores amigos de Albedto. Julio me esperaría en la estación Dos Hermanas, un municipio muy cerca de Sevilla que pertenece al área metropolitana. Así fue, caminé hasta la estación de trenes y tomé mi tren de cercanías que me dejó en Dos Hermanas. Allí me esperaría Julio, pero en realidad fue su padre quien fue por mí, pues Julio se encontraba ocupado en la feria de Sevilla. Su padre, Tomas, llegó y en seguida me dio un micro paseo por Dos Hermanas. Un pueblo pequeño con no más de 120 mil habitantes. Llegamos a su casa y allí me recibió con gran cariño y hospitalidad la mamá de Julio, la señor Encarni. Mejor no me pudieron tratar y lo mejor de todo fue que ¡había encontrado mi alma gemela!
Julio llegó poco rato después y salimos a dar otro paseo y encontrarnos con sus amigos. Aquí de nuevo fueron muy amigables. Salimos con tres amigos de él y me llevaron a tomar cañas (cervezas) y a comer gambas (camarones). Con mucha pena tuve que decirles que era alérgico a los camarones y por eso no podía comerlos. Pero fue tanta la amabilidad de los amigos de Julio que me pidieron un lomo de atún tipo seviche. Sin tan sólo poder decir que no, ya la mesera me había traído mi plato con mi lomo de atún. Lo único fue que el atún venía con mucha cebolla. Yo odio la cebolla, pero igual así, tuve que apartar todas las cebollas y comerme mi atún. Hablamos largo rato y después nos regresamos a casa de los padres de Julio.
Cuando llegamos, la señora Encarni tenía la cena lista y no podía faltar una botella de vino y el jamón ibérico (serrano). Nos sentamos a comer y hablar. La mamá de Julio resultó ser mi alma gemela sevillana, es igualita a mí, habla tanto como yo y tan rápido o más que yo ¡Hablamos por horas! Y llegamos a un punto que Julio, su hermano y su padre estaban ya casi dormidos de tanto escucharnos hablar a la señora Encarni y yo. Todo comenzó como un lugar común sobre la política en Venezuela y las Reinas de Belleza y terminamos hablando de Colonizadores, Euro, Bolívares, petróleo, aceite de oliva, mis viajes, mi familia, su familia, los hijos, los nietos que aún no tenía. Cuando me di cuenta era más de las 1:00 a.m. y era apenas cuando la conversación se ponía interesante. Tenía ya tanto tiempo sin encontrarme con alguien que le gustara hablar tanto como a mí. En una de esas le comenté que me parecía muy bonito el “disfraz” que usaban las mujeres sevillanas en esa época del año para ir a la feria. La familia completa casi me mata: -“¡Eso no es un disfraz! Ese es el traje típico de las mujeres sevillanas, decir disfraz es una falta de respeto”. Me tragué mis palabras y les di toda la razón. No podía ponerme a decir loqueras después corría con el peligro de dormir en la calle ¡Jajaja!
Traje típico de gitana o flamenca
Hablamos hasta que el sueño me ganó y tuve que irme a dormir. Al día siguiente, me desperté alrededor de las 9:00 a.m. Julio se había ido a trabajar muy temprano y en la casa sólo quedaba la señora Encarni. Muy amablemente me preparó desayuno, unas ricas tostadas con aceite de oliva ¡Deliciosas! Jamón ibérico y café con leche. Me senté a desayunar y ella me acompaño y ¿Adivinen qué? Nos sentamos a hablar de nuevo y otra vez nos “enganchamos” (Forma coloquial venezolana de decir que la conversación se puso muy interesante) Pasaron dos horas más y cuando me di cuenta eran más de las 11:30 a.m. y tenía que ir a la Feria de Sevilla. Como si fuera poco, la señora Encarni me preparó unos panes, me dio una chaqueta de Julio, ya que estaba lloviendo y me prestó un bolso más pequeño que el mío para que pudiera irme más cómodo a la feria.
Así fue, me despedí de ella y me fui rumbo a la feria de Sevilla. Tomé un tren de regreso a la ciudad y allí tome el Metro hasta la estación más cercana a la feria. De la estación del Metro hasta la feria fue fácil llegar: sólo tenía que seguir a la gente.
Esta feria es tan importante para la localidad que hay personas que reúnen dinero todo el año y lo gastan en estas fechas. La feria es inmensa, llena de sitios para jugar, atracciones para los niños y adultos y un área con decenas de lugares para comer. Comer y beber en esta feria es uno de los principales placeres y atracciones que más disfrutan sus visitantes. Hay tanta gente que se hace casi imposible encontrar sitio para comer. Por todos lados de la feria hay carruajes con caballos y al parecer yo era el único que no estaba vestido con algún traje típico.
El traje de flamenca o gitana, es el traje típico de la ciudad y su uso se remonta muchos años atrás cuando las mujeres, la mayoría de ellas gitanas o campesinas, iban a la feria vestidas con unas batas muy cómodas. Con el pasar de los años estas batas se popularizaron y comenzaron a salir nuevos diseños con más faralaos. Se hizo tan popular no sólo por su diseño sino que esta prenda le hacía resaltar el cuerpo a quien la llevara, algo que no conseguían con cualquier otra prenda.
Con el tiempo, aquella bata que comenzó como una prenda cómoda, pasó a ser el traje típico de la ciudad, y la prenda oficial de la feria de Sevilla, tanto para grandes como pequeñas, ricas y pobres, ya no hay distinción de posición social.
Poni pelo planchado
Todo estaba perfecto hasta que, dentro de las atracciones de la feria, vi una crueldad ¡Tenían varios carruseles vivientes! Es decir, carruseles como los de los circos, pero estos tenían ponis de verdad. Pobres animalitos amarrados por la boca y dando infinita cantidad de vueltas todo el día. Aunque debo resaltar que todos los ponis tenían el pelo extremadamente liso. No sé qué le echaban a esos animales en el cabello o si los dueños se despertaban todos los días a plancharles el pelo, pero en cierta forma me hicieron acordarme de un amigo, no diré su nombre, pero muchos sabrán de quien hablo.
Lo cierto y lo que viene al caso, fue que me pareció una crueldad enorme ¡Estamos en el siglo XXI! Usen la tecnología para entretener a la gente, no a los animales.
Obviando este pequeño detalle la feria fue genial. Hasta jugué en varias casetas y casi me gano un celular, pero al parecer estaba pegado con pega loca, porque jamás se cayó por más pelotas que le arrojé.
A las 6:00 p.m. debía regresarme a la estación Santa Justa para volver a Málaga. Por nada del mundo quería perder el tren y mucho menos después de lo que me pasó en Barcelona. A eso de las 4:00 p.m. ya estaba listo para irme a la estación. Antes de irme no podía dejar de comerme algo en algún restaurante de tapas en el centro de la ciudad. Muy cerca de la estación me detuve en un pequeño lugar y pedí un tinto de verano y una deliciosa tapa de bacalao. Un poco caro el combo, 10 euros, pero valió la pena.
Llegué a la estación a las 5:00 p.m. me aseguré cuál era mi tren y de tener todo bien antes de abordar. Así fue, a las 6:00 p.m. abordé un tren de regreso a Málaga. En pocas horas estaba de vuelta en la costa del sol y con la misma que llegué me fui a conocer a Mijas, un pueblito pintado de blanco a tan sólo hora y media del centro de Málaga.

Así que nos vemos en la próxima edición de Tripping a la venezolana.

Mil gracias por leer,

Un fuerte abrazo desde el Monte, digo, desde Los Teques.

Moisés

14 comentarios:

  1. Soy el primero, supongo que por el horario tengo ventaja, pero tambien seguramente, porque soy un incondicional tuyo; a este paso dejaré de viajar y te leeré, que es lo mismo que viajar.Un abrazo Moisés.

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    1. Mariano, efectivamente fuiste el primero. Creo que te tendré que dar un premio por ser el lector número uno! :) Un abrazo!

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  2. Muy bueno Moi, ¡me ha encantado! Me ha hecho mucha gracia recordar la larrrrrrga conversación que tuvisteis en Dos Hermanas, jeje. Me alegra que tengas tantas anécdotas divertidas de la tierra patria. ¡¡Un besito!!

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    1. Palomaaaaaaaaa! Gracias por leer. Me alegra mucho que te haya encantao :) a mi me ha traído bonitos recuerdos escribir estas anécdotas :)

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  3. Pelotudoooo! Qué ruta recomiendas para recorrer España en pocos días?

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    1. Ché, Boluda! Mirá, sho te recomiendo Andalucía. Todo está relativamente cerca y es espectacular. La mayoría de las personas siempre van a Madrid o Barcelona, pero si vas al sur te vas a enamorar :) hazte un viaje: Madrid-Barcelona-Málaga-Sevilla-Granada-Marbella-Nerja-Mijas-Cadiz

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  4. QUÉ BUENO MOI!"!!!JEJEJEJ UN ABRAZO PICHA!

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  5. carteluo convive ... una vez mas no dejas de sorprender a la gente, a mi em sorprendió cuando escribiste varias veces "carné" por casualidad de la vida, no era carnet? no se... tal vez esté equivocado.. pero de resto. todo excelente. espero el otro post hermano.

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    1. Velga, el mío! Todo bulda e' lo calteluo. Te explico algo, el Mickie, en español se dice "carné" con tilde en la "E". Carnet es en inglés, lo que pasa es que casi nadie sabe como en realidad se escribe.

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  6. Es Asly: Haha chiamo, sí eres exigente. "Que no me gustan los camarones, que no me gusta la cebolla" xD Oye, qué cruel lo de los ponys :( esa foto no me gustó. Por cierto, vas a tener que presentarme a todo este gentío que nombras en tus publicaciones para tener casa gratis cuando quiera viajar :P jeje

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    1. Asssshhhhhhhlyyyy! Tu nombre es más bonito con SH xD
      Los camarones sí me gustan, pero no puedo comerlos, soy alérgico... Me muero si los como y ya no podré escribir más aventuras weleareas :(
      La cebolla sino me gustan, pero las tuve que apartar!!! :)
      Viste lo feo de los pobres ponisitos? Pobrecitos, lo peor es que no había un sólo carrusel, sino como 10 en toda a feria! Con respecto a lo de las personas, bueno, me parece bien. Hagamos algo, nos lanzamos un viaje para conocerlos a todos y así la próxima vez ya tienes casa! xD

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  7. Moi!! Estoy leyendo todo y me encantaa. Besoss. Cristina.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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