domingo, 30 de diciembre de 2012

Un mensaje de navidad de Tripping a la venezolana


Tripping a la venezolana (@Trippingvzla) no podía despedirse del 2012 sin agradecerle a todos y cada uno de sus lectores por seguir fielmente las locas aventura que he compartido con Uds. Prácticamente, hemos viajado juntos por el mundo. Yo en físico y ustedes con su imaginación mientras se ríen y leen este blog que cada día escribo con dedicación y mucho cariño.
El 2012 fue definitivamente un año para recordar por siempre. Cada segundo y minuto estuvo lleno de adrenalina y nuevas experiencias. Hace casi un año estaba asustado y pensando en lo que me deparaba el futuro antes de partir a Berlín. Hoy, 363 días después, estoy feliz de haber tomado esa decisión que me abrió las puertas a nuevas experiencias y me enseñó a valorar cada instante de mi vida. Gracias a la decisión de viajar y conocer el mundo, conocí nuevos amigos, fortalecí lazos de amistad con aquellas personas que me apoyaron y estuvieron pendientes de mí en todo momento. Hoy, les doy gracias a todos aquellos que confiaron en mí. Sé que estuve algo loco al principio, pero después de todo, las cosas salieron mejor de lo que creí.

Durante el 2012 aprendí que “agradecer” no es sólo una palabra con siete letras y sin ésta jamás hubiese llegado tan lejos como lo hice. Un simple “gracias”, me abrieron las puertas a un mundo lleno de maravillas, a un mundo lleno de amor y amistad. Le doy gracias, una vez más, a la vida por estar vivo y permitirme contar con las personas que cuento.

Cuando me siento a pensar y miro hacia atrás me doy cuenta cuán bien comenzó este año. El primero de Enero desperté en la Capital del Mundo rodeado de una segunda familia que me apoyó y ayudó en cada segundo de este largo viaje. Ya para el dos de Enero estaba abordando un vuelo con destino a Berlín. Llegué muerto de miedo, pero el miedo duró poco. Dos meses después en Budapest, la capital del país del hambre, una gran amiga me esperaba con los brazos abiertos después de dos largos años. Me enamoré de esta ciudad y siete días no fueron suficientes para conocerla por completo. A tan sólo tres horas de camino, había otro gran amigo esperándome en Bratislava, aquella ciudad que nadie sabe dónde carajo queda. De allí nos encaminamos a Nitra, donde pretendí ser un estudiante de intercambio. Tres días después, madrugué para irme a Viena, la capital de la cultura universal. Mi emoción aumentaba de tan sólo pensar que estaba a días de conocer a un viejo tío, El Conde Drácula. Viajé 18 horas, pero no me arrepiento porque disfruté como nunca. Esquié, comí, reí y compartí con otra maravillosa amiga y su familia.

Ahora era tiempo de visitar otra parte de las Uropas y me encaminé a tomarme un té con mi gran amiga la Reina Isabel y reencontrarme con otra amiga única. Cinco días después mis pies tocaban la tierra de los blancos colonizadores y después de dos años pude abrazar a un amigo, que luego se convirtió en un gran hermano.

¡Joder, qué me ha molao la Madre Patria! Durante dos meses visité pueblos y ciudades de aquel país y encontré otra gran familia. Cierto día me reencontré con #MaitTruLof y no fui más feliz porque no podía.

Dos meses pasaron y una vez más estaba en camino a la Capital del Mundo. Mi otra familia esperaba ansiosa por mi regreso. Ahora me tocó trabajar, pero aun así los viajes no se detenían. La capital del imperio estaba a la vista y un día me dieron ganas de ir al baño y dije: “Yo Chicago”.

Así fueron pasando los días y muchos amigos me visitaron en la capital del mundo. Rumbeamos juntos. Visitamos un balcón y hubo mucho vino. Más días transcurrieron y después de más de un año y algunos meses, mi regreso a Venezuela se acercaba. Pero no podía irme sin visitar la capital del pollo frito y, además, visitar a dos grandes amigos me me recibieron con los brazos abiertos. Mis compañeros de trabajo me despidieron con una deliciosa “Cheesecake de Queso” y el último día a las 9 de la noche me despedí, con lágrimas en los ojos, de una hermanita de 8 años que todavía extraño “so much”.

Por otro lado, aquí estaba mi familia y amigos, felices por mi regreso y gracias a Dios, cuento con la mejor abuela de todas (Y mucho cuidado quien se atreva a decir lo contrario) pues me recibió con la navidad adelantada. Mi tía, tío, sobrina, hermano y mi vaca me recibieron con los brazos abiertos y mis mascotas saltaban de la emoción. Y, fue así como concluyó casi año y medio lleno de aventuras.

Gracias a todos los que han viajado conmigo, a cada uno de sus comentarios que me han motivado a seguir escribiendo. Y, recuerden algo, el mundo es sólo otro parque de atracciones, no tengan miedo a subirse a esa montaña rusa. No hay límites cuando en realidad se quiere.

Gracias y mil gracias…

Les deseo un Feliz Año 2013 y prósperos viajes nuevos….

Moisés

3 comentarios:

  1. Excelente resumen de todos tus viajes y aventuras por el mundo. Gracias a ti por compartir con nosotros tantas anecdotas y cuentos. Feliz navidad y próspero año 2013 para ti y qué sigan las aventuras en el 2013.

    ResponderEliminar
  2. ¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyy babyyyy, más bello y mueres! Ese vino y esos balcones y esos Dunkin' donuts y el Welearepismooooo. Te mega híper adoro, #MaiTruLof #WeleArepa! :) Pídamosle a Dios que podamos seguir welearepeando por el mundo (K) juju. Aimijyuuuu. Feliz año, nuevoooooo.

    ResponderEliminar
  3. hermano, como siempre sus buenos blog. y esperamos que esté 2013 sea mucho mejor que el año que está pasando. esperamos así que tenga muchas bendiciones y exitos en su vida hermano. feliz fin de año.. Atte "los parras"

    ResponderEliminar

Bienvenido a Tripping a la venezolana

¡Puedes seguirme en Facebook y Twitter!.

¡Suscríbete a Trippinng a la venezolana!

Recibe en tu correo las últimas noticias del blog. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.