sábado, 15 de septiembre de 2012

¡Estacas y crucifijos listos! ¡Transilvania a la vista!

Dino Park, Bratislava Zoo
Después del ocaso la luna llena llegó más radiante y grande que nunca. Bratislava se envolvió en una fría y espesa neblina que era casi impenetrable. El tétrico y agudo aullido de los lobos del bosque alcanzó mis oídos y mi corazón se llenó de terror. La noche apenas comenzaba. Eran las 9:30 p.m. cuando regresé de Viena. Hacía un frío terrible y la neblina tan espesa hacía difícil ubicarme. Salí del terminal, y lamentablemente, no pude pasar desapercibido, pues mi maleta, a la que le quedaba una sola rueda, producía un ruido espantoso cuando hacía contacto con el piso. Las pocas personas que estaban en el terminal voltearon a verme. Los ignoré e intenté recordar el camino hacia el centro comercial Eurovea, era allí donde trabajaba Lenka, una amiga de Vlado. Esa noche me quedaría en la facultad donde ella estudia. Miré hacia todos lados, pero la densa neblina no me permitía ver con claridad. ¡Auuuuuuu! Escuchaba los lobos aullar en la distancia. Comencé a caminar por lo que creí era el camino correcto. Gracias al cielo tomé la ruta exacta. Una nube larga cubrió parcialmente la luna y la noche se tornó aún más oscura. Comencé a caminar más rápido. No había ni una sola alma en la calle. Sabía que ningún Tuki* saldría a robarme, pero es imposible perder la paranoia caraqueña. 

Caminaba apresurado y arrastraba la maleta. 15 minutos después, en la distancia, divisé el centro comercial. En todo el trayecto no me topé con nadie. Parecía que todos estaban refugiados en sus casas protegiéndose de algún ser extraño. Llegué al centro comercial y entré apresurado. Respiraba acelerado y ahora el sonido de la maleta contra el asfalto se hizo más suave al entrar en contacto con la cerámica. La tienda donde Lenka trabaja, estaba justo al lado de la entrada. Llegué 5 minutos antes de que ella saliera y la esperé afuera. Lenka me recibió muy amablemente. Entonces, emprendimos nuestra marcha hasta su facultad. Salimos a tomar el bus y mágicamente ahora sí había gente fuera del centro comercial. Compramos el ticket del autobús en una maquina pequeña que está al lado de la parada. Nos tomó 20 minutos llegar a los dormitorios de la universidad donde ella estudia. Tuve que pagar 5 euros para pasar la noche. Aquí no hubo problema en absoluto para entrar. Lenka fue muy hospitalaria. Al día siguiente partía a Rumanía a las 6:00 p.m. Primero pasaría por Budapest y haría una parada de una hora y tomaría mi bus de conexión hasta Odorheiu Secuies, nombre del sitio donde llegaría ¡Sí, nombre pa' raro!

Mi último día en Bratislava transcurrió tranquilamente. Dormí como bebé. Tenía días de sueño atrasado. Me desperté a las 9:00 a.m. y fuimos a pasar la mañana y parte de la tarde en el Zoológico de Bratislava.

Es un zoológico común y corriente. Tiene animales como cualquier otro. Lo interesante del sitio es una sección que se llama "Dino Park", es un parque jurásico con dinosaurios de plástico tamaño real. Soy un amante eterno de los dinosaurios y en ese momento olvidé que tenía ya casi 24 años y comencé a correr y tomarme fotos con todos los dinosaurios. Aunque pensándolo bien, en realidad siempre actúo así. Más tarde Vlado llamó a Lenka y nos avisó que venía de camino a Bratislava. Regresamos a la facultad por mis maletas y nos encontramos con Dovlado en el centro comercial. No hicimos nada especial esa tarde, sólo nos sentamos en uno de los restaurantes que están a la orilla del río Danubio y pedimos café y galletas. Vlado y Lenka hablaron en eslovaco todo el tiempo. Yo jugaba en la Tablet y miraba los barcos pasar sobre el río. Una sensación de tranquilidad me invadió para completo. Vlado me entregó una botella de vino Tokaj, que Miroslav me había mandado ¡Excelente vino! 

Con mi vino Tokaj, obsequio de Miroslav
La hora de mi partida se acercaba. Lenka se despidió de nosotros y Vlado y yo fuimos a comprar algo de provisiones para mi largo viaje hasta Transilvania. Entramos en un supermercado dentro del centro comercial y compré 3 sándwiches ya preparados, jugo, galletas y unos chocolates. Después fuimos a buscar a Maleta Pesadilla, hermana mayor de Maleta De  Los Dolores, aquella tormenta con la que pasé un día "diferente" en Viena. Maleta Pesadilla ¡Sí qué pesa! Menos mal en el bus no había límite de peso, sino hubiese tenido que pagar una fortuna. Nos encaminamos de nuevo al terminal de buses de Bratislava y allí Vlado tomó el autobús para Nitra. Nos despedimos con un abrazo y le dije -"Nos vemos en Nueva York-" En verano, él regresaría al imperio a trabajar en el mismo campamento donde nos conocimos hace 3 años. 20 minutos más tarde estaba ya abordando el autobús que me llevaría a Budapest. La línea se llama Orangeways y el precio más barato sería imposible. Ni los autobuses socialistas rojos rojitos lo superan. La ruta Bratislava - Budapest - Odorheiu Secuies (Transilvania) Me costó 22 dólares. Estos buses hasta tienen aeromozas, pero en versión autobús. Salí de Bratislava el 17 de marzo y llegué a Rumanía el 18 a las 11:00 a.m.

Mis dos maletas se fueron en el compartimiento inferior y de nuevo tuve que pagar 1 euro por cada una. Abordé el autobús, no recuerdo cuál puesto me habían asignado. Hacía conexión en Budapest a las 11:00 p.m. así que pude dormir por algunas horas hasta que llegamos a la capital del país del hambre. Tuve un descanso de una hora mientras llegaba el otro autobús. Exactamente donde el bus de Bratislava me dejó, debía agarrar el otro para Transilvania. Me dejó en una acera cerca del terminal de autobuses de Budapest, yo pensaba que me dejaría adentro, pero no fue así. Quedamos sólo pocas personas esperando por el otro bus, unas tres más. Hacía mucho frío y todo estaba muy nublado. Sentía que mientras más me acercaba a Transilvania, la magia de Drácula se intensificaba. Escuchaba perros aullar por todos lados, la neblina me perseguía y todo parecía conspirar para formar la atmósfera perfecta. Pasaron varios indigentes y parecían hasta poseídos por espíritus extraños (Sí, ya sé que exagero jajajajajaja) Con cada minuto que pasaba, el frío se intensificaba. Me pareció eterna la espera. No quería caminar para calentarme porque no quería alejarme de mi equipaje. Quien quita me robaban y ahorita estaría contando esa desagradable anécdota. 
Entre las personas que esperaban el mismo bus estaba un brasilero y un alemán. Lo supe porque hablaban tan alto que todo el mundo escuchaba de lo que hablaban. Por fin el tiempo pasó y el bus llegó 5 minutos tarde. Se estacionó lentamente y de él se bajó una chama con cara de dormida e intentaba encender un cigarrillo. La gente comenzó a aglomerarse en la entrada del bus. La chama dijo algo, no sé en que idioma y la gente se dirigió al lado del compartimiento del equipaje. Ahí supe que era donde debía dejar mis maletas. Saqué de la maleta pequeña una manta rosada de Bob Esponja. Sí, lo sé, nada masculina en absoluto. Se trata de una manta que Shania me dio mi último día en Nueva York, antes de salir a Alemania. Fue un acto de amor de una niña de 8 años a quien adoro. Al principio pensé que no la usaría, pero esta cobijita me salvó la vida muchas veces en el viejo continente. Me tocó un puesto en el pasillo. Me sentí incómodo. Hubiese preferido ventanilla porque podía apoyar la cabeza y no andaría cabeceando. El bus se terminó de llenar y mi compañera de puesto era una chica atractiva, pero quien al parecer tuvo una crisis de nervios toda la noche. No dejó de moverse y al más mínimo movimiento mío, volteaba a verme fijamente ¡Sape loca! Vuelvo y lo repito, debió ser la influencia de Drácula. 

Paisaje rumano
En la página web de la compañía de autobuses tenían un artículo casi de media página donde ofrecían Wi-fi gratis en todas sus unidades. Eso me había calmado un poco. 13 horas de camino, pero con Internet la cosa se hace más llevadera. Qué ingenuo fui ¡Claro que había Wi-fi, pero no servía! Le pregunté a la busmoza y me dijo que casualmente se había dañado el día anterior. Claro y le creí. Seguro me vio cara de idiota. Entré en otra de mis crisis existenciales y casi me pongo a pelear con la pobre chama. “¿Un viaje de 13 horas y no tienen Wi-fi? ¡Qué horrible!” “Ofertan algo que no tienen” “¡No volveré a usar esta compañía nunca más!” Monté todo un drama y la pobre chama lo único que me respondía era "Sorry" (Lo siento).Apagan las luces del autobús y comenzamos la marcha ¡13 horas, Moisés! 13 lindas horas. Intenté dormir, pero mi sueño parecía haberse quedado en Budapest. Me muevo y mi loca compañera de puesto voltea y me ve fijamente. La ignoro una primera vez. Saqué la Tablet y continué con una lectura que hace poco había comenzado, "Drácula" de Bram Stoker. 


"Lucy sintió un ligero dolor en el cuello al despertar en la mañana y recordó haber tenido una horrible pesadilla..."


Intenté cambiar el peso del cuerpo de un lado al otro. La tipa sentada a mi lado da un salto y otra vez voltea a verme. Me ve que leo en la Tablet y se me queda mirando por un rato. Yo pretendía no verla en absoluto. Una hora mas tarde el sueño me atacó, decidi guardar la Tablet y dormir. Sería incómodo, no tenía donde apoyar la cabeza. Sin embargo, los asientos eran reclinables, es decir, se echaban pa’ tras. Encuentro la manilla a mi lado izquierdo e intento llevar a cabo mi cometido. La halo hacia arriba y comienzo a reclinar un poco el asiento. En eso sale la persona de atrás y me pega varios golpes en el respaldar del asiento. Gritó algo en un idioma, que no entendí, y enseguida coloqué el asiento de nuevo en posición vertical. ¡Coño! Otra loca más. Sino quiere que la molesten, pues que se compre un pasaje de avión en primera clase. Pienso para mis adentros. Decidí intentar dormir así mismo.
Dos horas después llegamos a la frontera entre Hungría y Rumanía. El bus se detuvo en una alcabala con guardias de seguridad. Prendieron las luces del bus y la busmoza dijo que unos guardias se iban a subir a hacer chequeo de pasaporte para poder entrar a Rumanía. Esto no me lo esperaba, pues pensaba que dentro de la Unión Europea no me harían de nuevo ningún control de pasaporte. Se subieron tres guardias con caras largas y serias. Hablaban en rumano y yo no les entendía absolutamente nada. Busqué mi pasaporte y se lo entregué a uno de ellos. Se bajaron del bus con mi pasaporte y duraron rato afuera. 10 minutos y nada que me regresan el pasaporte. La gente comenzó a murmurar. Me comencé a preocupar sobremanera ¿Qué coño pasaba? Yo AÚN no había hecho nada malo. “El que no la debe no la teme” Me dije e intenté calmarme. Pero no pude. Pasaron 10 minutos más y la busmoza me dice que "a veces" ellos se tardan. Tal vez es porque pocas veces habrán visto un pasaporte venezolano ¿Pensaran que traigo droga? ¿Qué coño se creen estos rumanos? Comencé a imaginarme miles de cosas mientras ellos aun estaban con mi pasaporte.
Después de más de 20 minutos se monta uno de los guardias y con una cara de c.... Me dice algo en rumano ¡Sape gato! Este tipo me esta mentando la madre y yo no entiendo absolutamente nada. Lo veo con cara de "¿Qué coño hablas?" y le digo "Sorry, I don't speak romanian" la busmoza se ofreció entonces a servir como intérprete y me dice, que hay un problema con mi pasaporte ¿Qué? ¿Cuál problema? Comienzo a sudar. Ahora sí que estaba jodido. Ya me imaginaba en una celda y retenido por "averiguaciones". El guardia le dice algo en rumano y la busmoza me dice: "tu pasaporte está vencido. Con un pasaporte vencido no puedes entrar a otro país" ¿Vencido? ¿Qué? Ahora todo tuvo sentido. Le había dado el pasaporte equivocado. Yo cargo con dos pasaportes, el nuevo que es magnético y el viejo, que está vencido, y es donde tengo la visa estadounidense. Me había confundido entre tantos papeles y les había dado el que no era. Inmediatamente saco el pasaporte nuevo y le digo que había sido una equivocación ¡Qué pena! Se pueden imaginar a la gente en el autobús como me miraba. El guardia baja de nuevo y regresa con mi pasaporte, me lo entrega y con la misma cara de amargado se baja ¡Tenía un nuevo sello en mi pasaporte!
El bus arrancó de nuevo. Apagaron las luces y comencé a mirar por la ventana. Como mandada a hacer especialmente para mí, la luna, estaba inmensa y radiante. Parecía que me adentraba en una película de ciencia ficción. Era tan brillante la luna y la noche tan clara que podía ver las montañas a lo lejos. Estaban llenas de nieve y el reflejo de la luna sobre las montañas pintadas de nieve cautivó mi atención por un largo rato. Me dio sueño e intenté dormir de nuevo. Mi compañera de asiento no dejaba de moverse y se despertaba repentinamente. Logré conciliar el sueño por unas horas. De pronto siento que alguien se apoya lentamente sobre mi hombro derecho. Me despierto extrañado. Resultaba ser mi querida compañera de puesto. Comenzaba a cabecear y con el movimiento del bus terminó casi respirándome al cuello. Me reí un poco en silencio y parece que mi risa silenciosa la despertó. Se despertó agitada, me miró de nuevo y me dio la espalda. A este punto ya me parecía más loca que una cabra y la primera expresión que me salió fue “What the fuck?” (¿Qué coño?). Creo que hasta me escuchó. Me volví a quedar dormido de nuevo. A eso de las 5:00 a.m. el bus hizo su primera parada. Era en pueblo ya en Rumanía. Se bajaron casi la mitad de los pasajeros y muchos asientos quedaron vacíos. Decidí entonces cambiarme de puesto para uno donde ambos estaban desocupados. Así mi loca compañera de puesto estaría más tranquila. Me cambié y por fin pude reclinar el asiento y dormí más cómodo. Me desperté cuando el bus hizo otra parada. Nos bajamos en Cluj Napoca, capital del condado de Transilvania. Eso fue a las 8 a.m. Fue una parada exprés. Más gente se bajo del autobús y los demás teníamos 10 minutos para comprar algo o usar el baño. Salí de inmediato a usar el baño. En la puerta estaba una señora que cobraba por usar el baño. Le pregunto: "How much?" (¿Cuáto cuesta?) Y la señora me comienza a hablar en rumano. Ya no había quien me interpretara. Le intento decir a la señora que no hablaba su idioma, pero ella sigue hablando como loca y me enseña un billete de 1 Leu Rumano (Moneda de Rumanía, ellos no tienen el Euro). Yo aún no había cambiado Euros, así que saqué una moneda de dos euros y se la doy. La señora me la devuelve y me niega con la cabeza. Le insisto y nada. Tuve que dar media vuelta e irme con mis dos euros y aguantar las ganas de orinar. Más tarde me enteré que dos euros equivalen a 10 Leu Romanos. Menos mal no me aceptó nada la señora porque le habría pagado diez veces más de lo normal. Me regresé al bus y usé el baño de allí. Hubiese preferido usar un baño normal, pero ya que no me entendían, no me quedaba de otra. La próxima parada sería Odorheiu Secuies, una pequeña villa dentro de Transilvania. Allí es donde viven los padres de mi gran amiga Csilla. 
Montes Cárpatos
Csilla y yo nos conocimos hace tres años en Caracas mientras ambos trabajábamos en Wall Street Institute. Nos hicimos buenos amigos y pocos meses después ella regresó a Europa después de pasar ocho meses en Venezuela. Continuamos el contacto por Facebook y jamás olvido que un día le comenté, fortuitamente, que toda mi vida había soñado con visitar Transilvania. A lo que ella me dijo "Moisés, tienes que ir a visitarme algún día y ojalá sea durante el invierno para que veas lo lindo de la nieve" Y así fue. Jamás imaginé que unas simples palabras se convertirían en un hecho tan real como mi viaje a Transilvania. Después de Cluj Napoca, pasamos por Targu Mures, una de las principales ciudades de Transilvania. Después de allí eran sólo dos horas más y llegaría a mi destino. Todo sonaba perfecto, ya no más drama. Confiaba en que me bajaría del bus y allí estaría Agnes, la hermana de Csilla. En un principio habíamos planificado que tanto Csilla como yo llegaríamos a Transilvania el mismo día. Yo de Bratislava y ella de Londres, donde actualmente vive. Csilla iría a Rumanía especialmente por mi visita y aprovecharía para ver a sus padres. Como les expliqué en uno de los posts anteriores, tuve un problema con las fechas de los pasajes y llegué a Rumanía un día antes de la cuenta, por lo que Csilla no me esperaría, sino su hermana. 

El tiempo comenzó a pasar y yo miraba a través de la ventana del autobús. Estaba completamente enamorado. El paisaje era algo diferente a todo lo demás que había visto en Europa. Eran montañas llenas de nieve con grandes llanuras a sus faldas. Pasamos varias villas y tenía la sensación de haber viajado al pasado. Había personas en carrozas, casas antiguas y los habitantes vestían con atuendos nada actuales. Me emocioné. Estaba seguro que esta experiencia sería diferente y en realidad lo fue.

La busmoza (Por cierto, no sé si esa palabra en realidad existe) habló por el parlante del bus. No sé en cuántos idiomas lo dijo, sólo sé que cuando llegó a inglés y dijo "Ésta es nuestra última parada", los ojos casi se me salen de las órbitas y una gran sonrisa se dibujó en mi rostro. Bajé rápido del bus. No veía a nadie. Tomé mis dos maletas y ahí mismo me quedé. Hacía mucho frío. Además, dos días antes había nevado y todo estaba parcialmente cubierto de nieve. Aún podía ver la nieve acumulada en el suelo y pedazos de hielo por todos lados. El autobús se fue y sólo quedamos mi excompañera de asiento y yo. Pasaron 20 minutos y llegó alguien por ella. Me quedé solo. 15 minutos más y aun seguía sólo. 10 minutos y nada. Caminé hacia el sol con la intención de calentarme un poco. Veía el reloj y el tiempo pasaba y yo más sólo que el principito en su diminuto planeta. Ya casi había pasado una hora y yo aún esperaba. Veía incesantemente a todos lados e intentaba ver a una chama parecida a la que había visto en Facebook. Agnes y yo no nos conocíamos en persona. Csilla nos había presentado por Facebook y yo sólo había visto su foto de perfil. Pensé que sería suficiente, pero en ese momento no lo era. Tenía la sensación de verla en los rostros de todas las personas.
Pasó una hora más, un total de dos horas esperando. Perdí la cordura y entré en la peor crisis de todas ¡Seguramente me había bajado donde no era! Claro, así todo tendría sentido. Vi hacia los lados y no veía nada que identificara la villa. Además, era un pueblo pequeño, había pocos carros y la gente no se veía de mucho confiar. Mi paranoia caraqueña salió a flote más que nunca. Una mujer de rasgos gitanos comenzó a verme mucho y luego de colocó muy cerca de mí ¡Me van a robar! Éste sería el colmo de los colmos. Vengo de Caracas y me iban a robar en el lugar más recóndito de todos. Comencé a sudar y casi a temblar. Muchas personas me habían dicho que Rumanía era un país peligroso, pero yo les decía: "chamo, yo vengo de Caracas. No hay sitio más peligroso que ése, así que ya estoy entrenado" ¡¡¡Iluso y presumido compulsivo!!!!! Para mi alivio la mujer se fue al rato de diez minutos. Fue muy extraño, pues ella no esperaba a nadie y no hizo más que verme. Tal vez fue la cara de tuki que coloqué para no parecer asustado. O, mi ángel guardián una vez más me ayudó.
Dos horas y media y ya no sabía que hacer. Veía desesperadamente a todos lados y no lograba ver que alguien viniera por mí. Al otro lado de la calle,  sentada en el suelo, estaba sólo una chama leyendo. De resto la gente pasaba, me veía y continuaba su camino ¡Tengo que preguntar dónde coño estoy y ver cómo salir de aquí! 
Carroza en una villa de Rumanía
Pasó una pareja con un bebé en un coche, les vi cara de buena gente y me arriesgué a preguntarles. "Hi, sorry... Do you speak English?" (Hola disculpe ¿Hablan inglés?) Negaron con la cabeza y siguieron su camino más apresurados que antes. Pasó otra persona e intenté lo mismo ¡Nada! Otra persona y esta vez intenté hablar en alemán ¡Menos! Estuve a punto de llorar y no exagero. Una cuadra después veo que hay un aviso de una casa de cambio ¡Bingo! Allí hablan inglés porque sí. Agarré mis dos maletas y caminé hasta la tienda. Toqué la ventanilla y salió una señora de 60 años aproximadamente. Era muy amable. Intenté hablar en inglés y le dije: "Do you speak English?" Niega con la cabeza. Intenté en alemán "Sprechen Sie Deutsch?" Me ve y noto que esta mas pérdida que Adam el día de las madres ¡Tal vez sabe español! "¿Habla español?" Niega una vez más. En ese momento hasta supe francés. “Est-ce que vous parlez français?". ¡¡Menos que menos!!! ¿Usted habla algún idioma, coooooooñoooo? 
¿O por lo menos habla?" mi cara de desesperado y perdido no era nada normal ¡Tengo que regresar a Budapest! Necesito Wi-fi. Esto último fue un chiste. No había ni uno. Me apoyé de espaldas a la pared y me dejé caer al suelo. Comencé a rezar y a llorar. Intenté preguntarle a la señora, con gestos y la copia del pasaje del bus, si en realidad estaba donde debía estar. Por fin me entendió algo y me afirmó. ¡Me había bajado en el sitio correcto! ¿Pero entonces qué pasaba? ¿Por qué Agnes no estaba allí? ¿A lo mejor había ido y cuando me vio se asustó y se fue? ¡Dios ayúdame! Salí de la tienda y comencé a caminar calle arriba. Creo que entendí que la señora me intentó decir que había un terminal a unas cuadras más adelante. Subí 4, 5, 6 cuadras y no vi nada. Decidí regresarme al mismo sitio. Se pueden imaginar el ruido de la maleta pequeña, el peso de la grande, más mi cara de perdido y desesperado. Creo que todo el mundo volteaba a verme, pero ya no me importaba. Ahora necesitaba regresar a Budapest y allá contactar de nuevo a Adrienn y ver qué coño haría con mi vida. Cuando voy de regreso a donde el autobús me había dejado me encontré de nuevo a la señora de la casa de cambio, quien al parecer, estaba cerrando la tienda. La vi, le medio sonreí y seguí de largo. Ya no podía perder tiempo con muecas y mímicas. Mientras me acercaba a la parada del bus veo que la chama que estaba leyendo el libro justo al otro lado de la calle está allí como esperando a alguien. Me acerqué más, ella me mira, la miré, nos miramos (Me acordé de la canción de mi amiga Andrea Lacoste jajaja pocos entenderán el chiste, lo sé) ella me dice “¿Moisés?” yo respondo “¿Agnes?” ¡Era ella! ¡Aleluya! Todos mis miedos y temores me dejaron y de nuevo la felicidad volvió a mi vida. “Estaba ya preocupada, llamé a Csilla a Londres y todo”.
-“El bus me dejó una hora antes de la cuenta”.- le respondí. En realidad no fue así, sólo que entre Budapest y Transilvania hay una hora de diferencia. Pero igual estuve perdido tres horas.
Lo que sucedió fue que ella pensó que el autobús me dejaría al otro lado de la calle y su lectura estaba tan entretenida que el tiempo pasó y ella llegó después que el autobús se había ido, por lo que no lo vio llegar. Aun no entiendo cómo no me vio caminando de lado a lado desesperado y por qué yo no crucé la calle cuando la vi por primera vez.
Agnes llamó a Csilla de nuevo y le dijo que todo estaba bien. El GRAN susto había pasado, pero sin este tipo de situaciones las cosas fueran monótonas y aburridas. Claro, eso lo digo ahorita que ya se me pasó la crisis. En el momento es muy angustiante no saber qué hacer ni para dónde agarrar.
Csilla y Agnes
Caminamos juntos varias calles abajo hasta llegar a un café de una amiga de ella. Agnes y Csilla habían alquilado un carro para los días que estaría en Rumanía. El carro no estaba listo y tuvimos que esperar casi una hora más. Pero ya estaba tranquilo. Me tomé un café, el mejor desde hacía mucho tiempo. Fuerte y oscuro, no transparente e insípido como el café del imperio mesmo. Llamaron a Agnes, el carro estaba listo. Caminamos hacia una estación de gasolina, donde el carro nos esperaba. Después de la crisis podía por fin apreciar lo que me rodeaba y me di cuenta lo fantástico que era. Al fondo estaban los Cárpatos cubiertos de nieve y todo a mi alrededor parecía sacado de una película de Indiana Jones. Sin embargo, mayor sería mi asombro cuando llegamos a la villa de Hargita, donde viven los padres de Agnes y Csilla. Eso sí fue un viaje al pasado y en primera clase.
Nos montamos en el carro y emprendimos nuestro camino. Ya estaba preparado para una de las experiencias más increíbles que he tenido hasta los momentos. Mi maleta llena de ajos, crucifijos, estacas y demás (Miento jajaja pero hace que todo suene mejor). La próxima semana estaría llena de aventuras. En casa de Agnes y Csilla, me esperaban sus padres, dos personas sumamente amables y hospitalarias. No quisiera pecar de arrogante ni hace sentir mal a quienes me dieron hospedaje en sus casas, pero es que la familia de Csilla está dentro de los primeros puesto. Me trataron como rey, me alimentaron, complacieron todos mis antojos culinarios e hicieron de mi estadía en Transilvania una experiencia inolvidable.
Ya estaba cerca de cumplir uno de los sueños más anhelados de toda mi vida, conocer a mi tío Drácula. Además, aprendería a esquiar, visitaría una mina de sal subterránea, comería como nunca, reiría, me asombraría al ver agua con gas emanar del suelo que podía tomar, daría gracias a Dios por estar vivo y por todo lo que tengo y lo que no tengo también.
Rumanía es y será siempre una gran aventura….

Nos vemos en el próximo post. Recuerden los collares de ajos y llevar un crucifijo, porque nos espera una cita con Drácula.

Un fuerte abrazo,

Moisés Drácula González


Glosario:
Tuki: Delincuente juvenil caraqueño.

8 comentarios:

  1. Increible,el relato no tiene desperdicio, interesa de principio a fin, y queda uno con ganas de más.Parezco un crítico profesional.....Esperamos el siguiente capitulo con impaciencia ¡¡¡¡Dràcula¡¡¡¡
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mariano, gracias! Cuánto me alegra que te haya gustado!! Jajajaja en serio ya pareces un crítico de TV! Jajajaja si algún día me gano un premio, como me lo comentaste hace poco, te llevaré como crítico de mi blog! Jajajaja
      Saludos!

      Eliminar
  2. Ok, este post estuvo GENIAL!! Me dejaste en ascuas para el próximo post, ya quiero leer sobre tu cita con Drácula! jajaja qué genial estuvo, casi sentía que estaba ahí viéndote pasar todas tus aventuras! Esperaré el próximo post con ansias jajaja un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aleeeee! Jajajajaja chama ojalá alguien hubiese estado conmigo ese día y por lo menos compartía mi desespero! xD
      Qué susto de pana! Aunque al final me río, pero ese día hasta lloré del susto! Jajajajajaja
      Un abrazo, y resguarda tu cuello que Drácula ya viene! Jajajaja

      Eliminar
  3. Forro cheto, ya te leí! Que balls que la tipa de la casa de cambio no sepa ni pelo de inglés, pero peor la del baño por no dejarte entrar. Eso te pasa a tí y al pato Lucas jajaja

    ResponderEliminar
  4. Bolu, yo me encuentro un gitano y le pido que me lea la mano a ver qué tal.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  6. Asly: ¡¡¡Moiséees!!!! ¡¡Me encantóo!! Deberías contar tus experiencias en un libro, además que la manera en que escribes hace el cuento mil veces más interesante :) I can't wait to read the next one :D Por cierto, qué atrevido eres en viajar así con escalas y todo sin entender el idioma. Menos mal que todo salio bien. Lol, ese término "busmoza" jajaja. Y oye, me preguntó si la muchacha que te veía raro en el autobús llegaría contando su versión y quién sabe que habrá dicho jeje.

    ResponderEliminar

Bienvenido a Tripping a la venezolana

¡Puedes seguirme en Facebook y Twitter!.

¡Suscríbete a Trippinng a la venezolana!

Recibe en tu correo las últimas noticias del blog. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.