jueves, 30 de agosto de 2012

¿Disculpe, usted estudia en Nitra?

Nitra y al fondo el Castillo de Nitra
Ya comenzaba a sentirme como todo un trotamundos. Aún a estas alturas me cuesta creer tantas cosas que he hecho, en este año, cuando salí de Venezuela prácticamente sin medio en el bolsillo. Hace poco, de paseo por Nueva York con Andrea y Roberto, dos amigos venezolanos, me di cuenta lo arriesgado que fui. Roberto me preguntó con cuánto dinero me había ido de Venezuela y para sorpresa de ambos, le respondí: -“Sólo con el cupo de efectivo de cadivi”- ¡Sólo 500 dólares! Impresionante. Esa cantidad de dinero es prácticamente nada. Creo y confío que quien actúa bien, le va bien. No estoy pretendiendo parecer el niño más bueno y juicioso de todos, pero sé que la vida de alguna manera, y por alguna extraña razón, me ha recompensado con las personas más maravillosas que alguien pueda desear. Vuelvo y lo repito, sin los grandes amigos que tengo nada de esto hubiese sido posible.
Aún faltaban cosas por hacer en Eslovaquia. Si algunos de ustedes sí sabía dónde quedaba Bratislava, dudo mucho que alguien sepa dónde carajos queda Nitra. Yo jamás lo supe. Después de pasar dos días en Bratislava nos encaminamos hacia Nitra. Es una ciudad pequeña, no sé cuántos habitantes tiene y tampoco quise preguntar. Si en Bratislava, la capital sólo había 450 mil, en Nitra no llegarán ni a los 80 mil. Nitra es como Caracas y Los Teques. Pero más fácil de llegar desde una ciudad a la otra. El autobús que tomamos desde Bratislava costó sólo 5 euros, tenía wifi y ¡Esta vez sí funcionaba! Como buen adicto al Internet y popularmente conocido como el buscador oficial de wifi, una vez montado en el autobús lo primero que hice fue sacar la Tablet, revisar mi Facebook y ver quién estaba conectado a Skype. Llamé a mi casa. Les dije que iba en camino a otra ciudad dentro de ese país que ni yo sabía que existía. La experiencia de estar de país en país, de ciudad en ciudad, de cultura en cultura era algo más que genial. Estaba completamente extasiado y admito que muchas veces parecía un indio recién salido de la selva. 
El camino de hora y media desde Bratislava hasta Nitra me la pasé aprovechando el wifi del autobús. El trayecto me pareció muy corto, sin tráfico sin mucha gente. Sin complicaciones en absoluto. Hablaba con Vlado y a la vez revisaba mi Facebook. Me asomé por la ventana y Vlado me dice: -"Ya llegamos"- la verdad fue que no vi nada impresionante. Desde el bus sólo veía una ciudad normal, común y corriente. En realidad así lo fue. Nitra es una ciudad pequeña, limpia, llena de estudiantes y sencilla. Con esto último no quiero decir que sea aburrida. Es en realidad encantadora, por lo menos a mi parecer. 
Camino hacia el Castillo de Nitra
Llegamos a un terminal pequeño y luego tuvimos que caminar unas cinco cuadras para llegar a la facultad donde Vlado estudia. Hacia frío. En Bratislava había dejado la maleta grande y sólo cargaba con la pequeña. Estaba ya obstinado de cargar con tanto peso innecesario. Mientras caminábamos a eso de las 9 p.m. iba conociendo la ciudad poco a poco. Cruzamos un río cuyas aguas, a pesar de ser de noche, me parecieron limpias y cristalinas. Al día siguiente, a la luz del día, confirmaría que, en efecto, el río era extremadamente limpio y curiosamente lleno de patos. A mitad de camino Vlado me "explica" cómo dormiría en su facultad; en la misma facultad donde él estudia tiene hospedaje, comida y otras cosas. Resulta que él comparte la habitación con otro estudiante. Se suponía que su amigo no iba a estar esos días en la habitación, porque no sabía inglés y le daba pena conmigo. Así que yo dormiría en su cama. Todo perfecto hasta los momentos. Sólo faltaba algo más por saber. Las habitaciones son sólo para estudiantes de esa facultad. No son ninguna especie de hotel público. Sin embargo, Vlado ya había ideado un plan; yo me haría pasar por un estudiante de intercambio recién llegado del programa Erasmus. Sonaba medio complicado ¿Y si me preguntaban algo específico sobre eso? Yo no sabía en absoluto nada, pero ni lo más mínimo sobre esos intercambios. Además, ¡yo no hablo eslovaco! Posiblemente me podrían preguntar algo en inglés, alemán, o tal vez en español. Pero el problema no sería el idioma en el que me preguntaran, sino lo que me preguntaran. Al final decidimos que yo no sabía ni inglés ni alemán, solo español. Llegamos a la entrada de la facultad. Unas escaleras pequeñas conectaban con la puerta principal. Me comenzó a dar miedo ¿Qué pasaría si me descubrían y no me dejaban pasar? ¿Dónde carajos iba yo a dormir? ¿En una plaza? ¿Con ese frío? Entramos y unos metros adelante estaba un escritorio con un hombre algo mayor vigilando quien entraba y quien salía. Comencé a sudar ¡Coño, Moisés en las vainas que te metes! me comencé a decir. El señor alza la mirada ve a Vlado, le medio sonríe, agacha la mirada de nuevo y sigue en su lectura. No me vio en absoluto. La primera noche pasé desapercibido. Todo perfecto. Hasta que llegamos a la habitación. En efecto, no estaba el amigo de Vlado. Sin embargo, minutos después de nosotros haber llegado, el compañero de cuarto de Vlado le escribe un mensaje de texto y le dice que va a regresar en la madrugada y lamentablemente se va a quedar toda la semana ¿Qué? Y ¿Ahora dónde coño dormiría yo? Sólo habían dos camas individuales donde a duras penas cabía una persona. No tenían ningún colchón extra y yo no cargaba bolsa de dormir ¿Cuál fue la solución? ¡Simple! Me tocó dormir en el suelo. Debajo de la cama de Vlado había una especie de gaveta donde se pueden guardar cosas, pero estaba vacía. Allí colocamos varias sábanas y cobijas y tratamos, en vano, hacerla sentir más cómoda. En realidad dormir en el suelo fue lo menos que me importó. Tampoco estaba esperando una suite presidencial con masajista privada. Lo único que necesitaba era un techo y calefacción para pasar la noche. Allí dormí cuatro días. Y, la verdad es que no tengo de qué quejarme. Pude haber tenido que dormir en el piso, pero la hospitalidad de Vlado y sus amigos, se llevaron la más alta puntuación. Esa misma noche llegaron los amigos de Vlado; Miroslav y Katarína. Me saludaron y enseguida comenzaron a hablar en eslovaco. Me sentía completamente perdido, en la luna. No entendía ni la más mínima palabra. Katarína no hablaba inglés y era cómico tratar de entendernos. Me hacía señas, me veía, sonreía y yo pretendía entender lo que ella decía. Vlado muchas veces sirvió de intérprete entre sus amigos y yo. El 70% del tiempo hablaron en eslovaco y yo me sentía exactamente como Vlado hace años en Pensilvania cuando los hispanohablantes nos reuníamos a hablar y él y otros jamás entendían lo que conversábamos.
Katarína, Miroslav y yo
Miroslav la mayor parte del tiempo también sirvió como intérprete y fue quien más hablo en inglés conmigo. Además, a parte de Vlado, era quien sabía más inglés. Comencé a contarles sobre mi trayectoria por el mundo y lo que me faltaba por visitar. A todos les fascinaba la idea de viajar y viajar y a pesar de que ellos están cerca de tantos países y tienen más posibilidades que nosotros de viajar y conocer, muy pocos lo hacen. Pasé la primera noche tranquilo en mi nueva cama. A la mañana siguiente Vlado salió a encontrarse un momento con su mamá quien estaba en Austria y estaba de paso por Nitra. Yo me quedé en la habitación durmiendo y rato más tarde decidí ir al centro comercial que estaba justo al cruzar la calle. Agarro las llaves y me dirijo hacia el elevador, no recuerdo exactamente en cuál piso estábamos. Creo que era el séptimo. Había muchos estudiantes por todos lados, por lo que posiblemente pasaría como otro estudiante más. Cuando me monto en el ascensor no sabía si presionar el primer piso, o los dos botones que estaban debajo. Tal vez el botón debajo del 1 era la planta baja, fue lo que pensé. Lo presiono, bajo, salgo del ascensor y no recordaba que esa era la entrada. Sin embargo, veo al final de un pasillo una puerta que da hacia la calle. Miro hacia los lados y no hay nadie. Camino apresurado y antes de salir del edificio, de una puerta lateral sale alguien. Una señora algo mayor, me ve, sonríe a duras penas y me dice algo. Casi me desmayo allí mismo ¡Esta vieja se dio cuenta que no estudio aquí! ¡Vlado me va a matar! ¡La cagué! La señora repite su frase. Yo la veo, sonrió nerviosamente y le digo: "No speaking English, sorry" (en realidad está mal dicho, pero lo hice a propósito) además, la señora no me habló en inglés sino en eslovaco. Lo cierto es que di media vuelta y salí como alma que lleva el diablo. Abrí la puerta y crucé la calle sin prácticamente ver a los lados. Sentía que había metido la pata. Había salido por una salida donde se supone que los estudiantes no salen y seguramente la señora intentaba decirme eso.
Fui al centro comercial y caminé un rato, entré a un supermercado y compré café instantáneo, no puedo vivir sin café, compre algunas galletas y algunos panecillos para comer en caso de tener hambre más tarde. Tenía miedo de regresar a la facultad y encontrarme a la señora y ser desenmascarado en frente de todos. En realidad nada de eso pasó. Regresé asustado a la facultad y esta vez entré por la puerta principal. Había muchos estudiantes y no fue problema colearme entre ellos. El problema fue que el ascensor estaba fuera de servicio y me tocó subir los siete pisos. No sé qué demonios tienen los ascensores en mi contra; si hay no sirven y si sirven no los uso porque tengo que subir sólo un piso. ¡Ley de Murphy! Llegué arriba extremadamente cansado. Y, minutos más tarde llegó Vlado y ¡¡fuimos a dar nuestro primer paseo por Nitra!!
La ciudad es encantadora y muy rica para la historia de Eslovaquia, puesto que fue la primera ciudad de toda la nación, incluso antes que Bratislava. Nitra es una ciudad llena de estudiantes universitarios, pues posee dos universidades muy importantes y populares. Nitra se considera la madre de las ciudades eslovacas. No sólo porque es la ciudad más antigua de Eslovaquia, sino porque durante siglos jugó un papel muy importante en la historia de la formación de la nación eslovaca. Nitra es una ciudad universitaria casi en su totalidad. También es la cuarta ciudad en tamaño del país. Está situada a menos de 100 km de Bratislava unida por una carretera en perfectas condiciones, sin un solo hueco. Nitra es la primera ciudad de Eslovaquia que se menciona en escritos, algunos que datan del año 870.
En ese primer paseo fuimos a caminar hasta que llegamos al castillo de Nitra. Sí, lo sé otro castillo más. Ya la fiebre por conocer castillos se me había pasado y ya no me asombraba tanto como cuando los veía en los libros de historia y decía: "algún día visitaré alguno de esos castillos por esas tierras". Para llegar al castillo tuvimos que caminar como una hora o un poco menos desde el centro de la ciudad. Está ubicado sobre una colina donde desde uno de los laterales se puede observar la ciudad casi por completo. Este  castillo es un lugar importante para la historia eslovaca. Fue construido sobre lo que antes fue una fortaleza eslava del siglo IX. Según los amigos de Vlado los primeros registros que se tiene de este lugar son del año 871. El castillo resistió la invasión tártara en 1241. Y, en 1271 fue muy dañado por el ataque de un rey checo. Poco a poco con el pasar de los años el castillo se fue ampliando y sus murallas se fueron reforzando. Como resultado de las constantes renovaciones se cambió casi por completo su construcción original. Adentro del castillo hay una iglesia cuya torre se alza dominante y es la  más alta del castillo.
Castillo de Nitra en la noche
Actualmente el castillo es sede del arzobispado de Nitra y no está abierto al público. Sólo se puede visitarse la catedral, las fortificaciones y se puede entrar al patio interior, pero no a las instalaciones del castillo ¡Una gran pena!
El castillo simplemente me encantó. A pesar de no haber podido entrar, desde afuera se podía ver cuán restaurado y cuidado estaba. Lo más impactante fue la iglesia donde entramos. Estaba en reparaciones, sin embargo, podía apreciar lo conservada y cuidada que estaba. Los frescos en las paredes eran hermosos y tienen, seguramente, cientos de años. La decoración, la disposición de las sillas, las pinturas, todo simplemente era muy detallado y espectacular. Salimos y desde arriba pudimos observar la ciudad. Nos quedamos un poco antes del atardecer y luego bajamos y caminamos unos 20 minutos hasta la casa del papá de Vlado. Recuerdo haber tomado una foto magnífica del castillo desde la puerta del edificio donde vive el papá de Vlado. Ya estaba oscuro y habían encendido unas luces a los laterales que iluminaban parcialmente el castillo ¡Amé esa foto! Llegamos a casa del papá de Vlado. Aquí supe por qué Vlado es tan alto. El papá es un poco más alto que él y nos hizo una cena. Me ofreció todo tipo de licor que cuando salí de la casa ya casi veía doble. Bebí otra cerveza eslovaca, una especie de licor casero que un amigo de él había preparado y nos preparó una cena espectacular. Llevaba ya varios días sin comer algo hecho en casa y esa comida me supo a gloria. La hospitalidad en casa del papá de Vlado fue genial, un señor muy amable a pesar de ser de Europa del este, donde usualmente la gente es fría. Lo cómico era que él tampoco hablaba mucho inglés que se diga y Vlado, una vez más, servía de intérprete. Era ya la segunda vez que visitaba un país donde no sabía el idioma. Es extraño sentirse desubicado y no saber que dice la gente. Ese día terminó sencillo. Regresamos a la facultad y, una vez más, entré sin problema alguno. 
Al día siguiente Miroslav, Katarína y Vlado me llevaron a unas aguas termales como a hora y media de distancia de Nitra. No recuerdo el nombre del sitio, era en eslovaco y muy raro. Lo cierto es que era muy curioso. Era un lugar con aguas que emanaban de la tierra y habían sido embauladas y convertidas en piscinas. Lo más curioso de todo es que el agua era salada; como el agua del mar. Entramos al lugar y recuerdo que no pagué nada porque dejé mis cosas en el mismo casillero que Vlado. Me puse mi bañador y salimos. Afuera hacía como cinco grados. Las piscinas estaban extremadamente calientes y ubicadas al aire libre. Cuando salimos la brisa fría que hacía me hizo correr rápido al agua, pero cuando puse el primer pie quise salir de esa agua tan caliente. Tuve que comenzar a sumergirme poco a poco hasta que mi cuerpo se adaptó al agua caliente. En el medio de la piscina había otra piscina de agua fría donde Vlado y los demás me hicieron sumergirme. Es decir, pasar de un agua extremadamente caliente a una fría, como de la nevera, y luego de nuevo a la caliente. Toda mi vida pensé que eso no se podía hacer porque se me podía torcer la cara. Lo hice y aquí estoy igual que antes. Aunque pensándolo bien, creo que sí tengo la cara medio choreta ¡jajajajaja! Duramos sólo como dos horas en ese spa. Al terminar nos encaminamos de nuevo a Nitra, pero no sin antes detenernos en un restaurant 100% eslovaco. 
Menú en eslovaco
Allí comí la mejor comida que se puedan imaginar. Por sólo cinco euros cada uno. Éramos cuatro en total. El sitio tenía una decoración muy típica eslovaca. Las meseras estaban vestidas con sus trajes típicos eslavos y en el ambiente se percibía la escencia de su folclor. No sé cómo se llamaban los platos que pedí, puesto que el menú estaba en eslovaco y yo no sabía qué coño decía. Vlado y sus amigos se encargaron de pedir por mí. Al principio estaban muy preocupados porque tal vez la comida no me gustaría. Me decían que su comida típica era muy fuerte y la mayoría de los visitantes no se iban muy felices. Pero yo fui diferente. No sé si fue por lambuceo, pero amé esa comida.

El primer plato se trataba de unos granos inmensos; una especie de caraotas (frijoles) rojas del tamaño de un envase de coca cola de dos litros. El segundo, y el más exquisito, era una especie de pasta que más bien parecía arroz con una salsa de queso y trocitos de tocino ¡Dios qué delicia! Me acaba de dar hambre. Para beber pidieron una especie de jugo de una raíz de una planta que intentaron explicarme qué era, pero soy tan malo en botánica que quedé en las mismas. El postre también fue algo bueno y extraño. Era la misma pasta que había comido en el plato anterior, pero esta vez dulce y cubierta de semillas de amapola ¿Amapola? ¡Ya va! ¿Con eso no se hace una droga? Pues la verdad no lo recuerdo y si es droga, entonces puedo decir que probé droga y estuvo exquisita. 
También visitamos un bar cubano que se llamaba Hemingway, donde por primera vez vi el valor que tiene nuestro licor nacional (El Ron) en el exterior. Cada traguito de Ron Santa Teresa costaba 12 euros. Con eso me compro dos botellas en Venezuela. La próxima vez que vaya a Eslovaquia seguramente llevaré la maleta llena de botellas de Santa Teresa y me haré millonario traficando nuestro licor jajajaja
Comida deliciosa que no sé qué era
Otro momento gracioso de mi estadía en Nitra fue cuando quise intentar entender lo que ellos decían. Creí que tal vez podría entender algunas palabritas y mi habilidad de trilingüe, más mis estudios en lingüística me ayudarían a asociarlas y finalmente entender algo. Pero no fue así. Fue más bien todo lo contrario. Me asusté. Mientras trataba de entender lo que ellos decían, me fijé que una palabra muy peculiar siempre salía a flote: "Ano". 
(Imagínense aquí mi cara de asombro) ¿Cómo que ano? Seguro escuché mal. Vuelvo a prestar atención y ahora la escucho varias veces seguidas "Ano, ano, ano, ano" ¡Dios mio! Estos eslovacos son unos pervertidos. Sólo piensan en un ano y además, lo dicen como si nada. Siguen hablando y la palabrita sale de nuevo acompañada de risas y carcajadas "Ano, ano, ano, ano jajajaja ano, ano, ano" Definitivamente tienen que ser unos aberrados sexuales estos eslovacos. ¿Será que hablan del ano de alguien? ¿Del mío? "Ano, ano, ano, ano, ano jajajajajajaja" ¡Tengo que saber de qué carajos hablan! Interrumpo la conversación y le pregunto a Vlado: -¿De qué coño están hablando? ¿Del ano de quién?" Vlado y los demás estallan en risas. Miroslav me dice: -“<Ano> significa <sí> en eslovaco" ¡Dios, ahora todo tenía sentido! Mi mente torcida no me permitió darme cuenta que esa palabra podía significar algo tan sencillo como "sí". En ese momento me interesé por aprender algunas frases en ese idioma sexista. Quise saber cómo se decía "Hola" y Vlado me dice: -"Se dice <Som Chuj>" ¡Qué fácil! Vengo y lo repito y, una vez más, todos estallan en risas. Duran minutos riendo y casi lloran de las risas. "Hola" no se dice así. En realidad me habían hecho decir una frase horrible. No la diré porque estamos en horario supervisado. Bueno, sí les diré. Era algo así como "Soy un cabeza de pene" pero en un registro más vulgar, por supuesto.
Vista parcial de Nitra desde el Castillo de Nitra
Al día siguiente en la noche antes de partir a Viena, capital de Austria me llevaron a un bar a probar sus bebidas nacionales. En este punto del viaje ya me había convertido en un alcohólico sin remedio. Con la excusa barata de probar las bebidas nacionales terminé bebiendo todo lo que no había bebido en mis 24 años de vida. Fuimos a tres bares diferentes. En el primero tomé unos tragos que según ellos estaban hechos de raíces de unas plantas extrañas. La verdad yo no quería tomar mucho y con esa excusa hice un trato con Miroslav, tomaría lo mismo que él tomaba, es decir, si él tomaba sólo una cerveza lo mismo haría yo. Ese trato no me resultó muy bien, pues esta gente traga licor como nadie y lo peor es que no se emborrachan. Por una parte salí bien ya que no pagué nada, pero por otra me hicieron tomar todo lo que les dio la gana. Llegó un momento en el que ya ni sabía qué tomaba. Me hicieron tomar algo que según ellos era su licor nacional por excelencia, de gafo me lo creí. Se llamaba Absenta, y en realidad es suizo y muy popular en Francia. Pero eso no es todo, lo curioso es que es 75% alcohol y está prácticamente prohibido porque es tan fuerte que si no se toma con precaución puede hasta causar alucinaciones. Antes de tomarme eso, lo sirvieron en un vaso de vidrio y le encendieron fuego al borde, luego tuve que tomármelo de un solo trago. Tenía un sabor muy fuerte a menta y al principio no me causó nada. Diez minutos después comencé a sentir los efectos ¡Jajaja! ya no tenía frío y todo se torno de colores y de pronto mi sueño de ir al planeta Marte se había cumplido ¡Estaba en Marte! ¡Qué exagerado soy! Hablando en serio, el licor sí es muy fuerte y sumado a todo lo que me había bebido anteriormente me hizo sentir muy mareado. Ya no quise tomar más. Al día siguiente a las 5 de la mañana saldría para Viena y si me emborrachaba lo más seguro era que me quedara dormido y perdiera la oportunidad de visitar esa ciudad tan preciosa.
Vlado y yo en el bar Hemingway

Continuamos "rumbeando" unos 40 minutos más. A eso de las 1:30 a.m. nos regresamos cada quien a su casa, bueno yo al suelo del dormitorio de Vlado. Miroslav y Katarína nos llevaron a Vlado y a mí hasta la entrada de la facultad. Ambos se despidieron de mí con un abrazo. Katarína finalmente pudo decirme "Good bye" y me dio un abrazo. De igual modo Miroslav.
Una vez más pasé desapercibido a la habitación. El ascensor ya funcionaba y en menos de cinco minutos estábamos arriba casi listos para dormir. Estaba cansado ya que las últimas semanas habían sido muy agotadoras. Planificar tantas cosas, tantos aeropuertos, autobuses, cargar maletas, despertarme todos los días temprano, son cosas que cansan mucho, pero después al final valen mucho la pena.

El día siguiente a las 4:30 a.m. sonó el despertador. Me levanté. Tomé un baño lo más rápido que pude y me cepillé.

Otro país y otra ciudad estaban esperando por mí...

Gracias una vez más a todos por leer y sobre todo disfrutar con mis excéntricas aventuras. Es un placer escribir y saber que, en algún otro monitor, celular o Tablet, hay alguien sonriendo y disfrutando con mis loqueras.

Un gran abrazo desde los Niuyores,

Moisés

21 comentarios:

  1. Estoy descubriendo cosas de tu viaje que no había imaginado, sobre todo tu fortuna de partida,me he reido y sorprendido con tu estancia en Eslovaquia.Muchas gracias y un abrazo.

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    1. Mariano! Mil gracias por leer :) me alegra muchísimo que leas mis historias. Muy pronto viene España!!!! Un gran abrazo!!!

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  2. Me reí taaaanto con este post! jajajaja es lo máximo leer sobre tus aventuras y ocurrencias! Ahora me dieron ganas de visitar Eslovaquia :D al menos ya me sé una palabra en eslovaco: SI jajajajaja y como siempre las barreras del idioma haciendo de las suyas... No puedo esperar para seguir leyendo! Sigue así!

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    1. Mariiiaaaa! Ya conseguiste como comentar en el Blog! Que fino :) me alegra mucho que te gusten estas loqueras!! Que fino que quieres ir a Eslovaquia! No será porque como ya sabes que allá toman mucho! Jajajajajaja un abrazo!

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    2. jajajaa no, no es por eso -.- pero no caería mal probarlo :P igualmente!

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    3. Jajaja lo mismo dije yo! lol
      Dentro de poco ya publico el otro! :)

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  3. jajaja... ta buena hermano. están buenos los postes de luz... ;)

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    1. Hermano, Moisés! Gracias por siempre leer todo! Y tu siempre con tus chistes malos! Como que postes de luz?????? Jajajajajajajajajajaja

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  4. jajajajaa definitivamente eres un genio en potencia te adoro!

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    1. grrraaacias, mi amooool!!! Yo tambien te adoro y te amoo! un abrazote, graaaaande!

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  5. Boluu me rebanco tus aventuras...oye pero dejaste la maleta en Bratislavia? Cómo? O sea, tu sede era allí? Solamente por las maletas, me botarían de los trenes,ascensores y de todos lados...si apenas salgo a la calle y llego con tres mega equipajes de la nada, lo que no tengo en carne corporal, lo tengo en sobrepeso..Cómo puedes dejarlas en otra ciudad?Las maletas son como los hijos que no tengo aún. Donde esté yo, irán ellas.Creo que no puedo ser mochilera.O necesito un bolso como el de Hermione.Ingenieros y científicos, no sé qué esperan :p

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    1. Boludaaaa! Dejé la maleta allá en la casa de la hermana de mi amigo! Quería deshacerme de ellas lo más que podía! Créeme, fueron una tortura!!!!! En el próximo post verás como sufrí por culpa de ellas! lol
      Yo fuera por mí no viajara con maletas! La próxima me llevo un bolso de mochileros jajajajajaja o me ponga la misma ropa siempre!
      Un abrazo, boluuuu!

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    2. Ah ok, pensé que habías abandonado tu equipaje, como estás medio loco, jaja.Xoxos pelotudos! DL.

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  6. Tanto tiempo sin conversar, pues me parece genial ese espiritu aventurero que te lleva a recorrer el mundo, muchisimos quisieran poder hacerlo pero no todos tienen el valor para intentarlo! Cada uno vive la porcion de su sueño que les toca! Saludos Hermano! Continua adelante! Atentamente. Miguel Montilla, Nos conocimos en el Boyaca!

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    1. Woooow! Miguel, como olvidarme de ti, hermano! Gracias de todo corazón por leer el blog y que te guste! Así mismo como tú lo dices, cada quien vive la porción de su sueño!
      Muchos saludos y abrazos, espero sigas disfrutando de mis crónicas!
      :)

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  7. Es Asly: Moiseeees eres mi ídolo!!!!! Quiero viajar así como túuuu!!!! Me va a costar demasiado ponerme al día jajaaja hay muchas cosas que no he leído aun!!!

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    1. !Chaaaamaaaaaaa, vamos a hacer un grupo de viajeros locos jajajaja nos lanzamos así sin nada y vemos a donde llegamos
      un abrazote :)
      gracias por leer

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  8. Te felicito primo...! está muy bueno el blog tiene el sello de moisés colmenares por todos lados Jajajaja

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    1. Primo!!! Me alegra muchísimo que hayas leído el blog y te haya gustado!!! :)
      Un fuerte abrazo :)

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