lunes, 9 de julio de 2012

¡Tengo hambre y estoy en Hungría!

Vista de Budpest desde la Colina de Géllert
En el post anterior dije que dedicaría dos posts más sólo a Budapest, pero creo que mejor haré éste un poco más extenso y así puedo contar, en orden, todas las cosas que visité en mi corta estadía por el país del hambre.
Budapest es la capital de Hungría y capital del antiguo imperio húngaro. Es una ciudad espectacular llena de matices históricos importantes que se pueden apreciar en cada rincón. Mi primera impresión que tuve de la ciudad fue que era una ciudad vieja. Se nota en todos lados. Eso fue lo que más me cautivo. Una vez más entendí porque a Europa la llaman el viejo mundo. Budapest es una ciudad grande con más de millón y medio de habitantes. Muchos la apodan como "La Perla del Danubio". La ciudad hace vida a orillas del río Danubio y es sin duda una de las ciudades más cautivadoras que se sitúan a lo largo de este río. El nombre Budapest se formó después de la unificación de tres ciudades; Buda, Óbuda y Pest. Óbuda y Buda se unificarnos y más tarde Pest pasó a ser parte de una única ciudad BUDAPEST. El Danubio divide la ciudad en dos, en oriente y occidente, en Buda y Pest. La importancia de este río es grandísima, sirvió de barrera natural cuando ambas ciudades no eran parte de una sola, además de ser una vía importantísima para el comercio y desarrollo de la ciudad. Se cuenta que el rey Buda fue coronado sobre el Danubio en un invierno muy crudo, cuando el río se congeló por completo.
De tan sólo imaginarme esto me da frío y miedo. Mi viaje por el viejo continente me sirvió para culturizarme un poquito más. Hay muchas partes de la historia universal que no tengo ni la más mínima idea y no hay mejor aula de clase que el mismo viejo continente. Budapest se vio afectada fuertemente durante la primera y segunda guerra mundial. Al igual que en Berlín aún hay edificios donde se ven los impactos de balas, cicatrices de la segunda guerra mundial.

Parlamento húngaro de día
Mi segundo día en Budapest ya había comenzado. A las 10 am. estaba Adrienn llegando a mi hostal. Yo ya estaba casi listo para salir. Ese día comenzamos por caminar cerca del hotel. Era sábado, no había ni una sola nube en el cielo y los rayos del sol tenían una influencia notable ese día ¡Hasta me pude quitar la bufanda! Caminamos hasta llegar al parlamento. Esta vez lo veíamos desde el lado opuesto de la noche anterior. Es decir, no desde el otro lado del Danubio sino desde el frente. De día también es grandioso. Había una cola inmensa en la entrada para aquellas personas que querían entrar. Como les mencioné en el post anterior si quieren entrar deben reservar online un ticket con varias semanas de anticipación. Yo no lo sabía, así que no pude entrar. Continuamos caminando y viendo edificios viejos. Aparte del Metro también hay autobuses y tranvías, al parecer algo muy popular por las Uropas. En cierto modo parecía un indio recién salido de la selva ¡Todo me asombraba! Caminamos hasta una parada del tranvía, impresionante otra vez. Los tranvías también son viejos, muy viejos en realidad. Esta larga lata de atún con ruedas nos dejó muy cerca de la orilla del río Danubio. Caminamos a lo largo hasta llegar a una especie de monumento en honor a los judíos que fueron ahogados en el río durante la Segunda Guerra Mundial. Sé que lo de los judíos ya está como repetido, pero es inevitable no encontrarse con cicatrices del holocausto a lo largo y ancho de Europa. El monumento se trata de 60 pares de zapatos hechos de hierro y adheridos al suelo conocidos como "Los Zapatos en el paseo del Danubio" fueron creados por los artistas Gyula Pauer y Can Togay. Se colocaron en el año 2005 en el lado oeste del río y están a 300 o 400 metros de distancia del Parlamento húngaro. Muchas personas no saben el significado de estos zapatos, llegan tomando fotos y colocando sus pies dentro. Desde lejos dan la sensación de que son zapatos reales y que alguien los ha dejado allí mientras se dan un baño en el helado Danubio. En tres lugares hay placas de hierro con el siguiente mensaje escrito en inglés, húngaro y hebreo: "En memoria a las víctimas asesinadas y arrojadas al Danubio por las milicias del partido nazi húngaro en 1944-45. Erigido el 16 de abril del 2005".
Zapatos en el paseo del Danubio
Después caminamos en sentido contrario al que veníamos hasta llegar a unas escaleras que conectan con el puente de las Cadenas. Este puente es uno de los símbolos más importantes de toda Hungría. Cuenta la historia que antiguamente la única manera de cruzar el Danubio y de llegar de Buda a Pest o viceversa era esperar al invierno, cuando el río se congelaba por completo y se podía atravesar a pie o a carreta. Pero para no tener que esperar al invierno, el Conde Esteban Széchenyi, en el año 1839, mandó a construir este puente. Fue el segundo puente sobre el río Danubio. Fue una de las maneras más significativas en la unión de Buda y Pest. Desde su construcción hasta la actualidad su foto es imprescindible en cualquier presentación de Budapest o de Hungría. Está representado en muchos billetes húngaros, recientemente el año 2009 apareció en los billetes de 200 forints, moneda nacional húngara. Durante la Segunda Guerra Mundial el puente fue dinamitado por las tropas alemanas para impedir la comunicación entre las dos partes de la ciudad. En el 1949 se reconstruyó y actualmente sigue en pie. 
Atravesamos el puente a pie hasta llegar a Buda, el otro lado de la ciudad. El cielo se había despejado por completo y el sol calentaba significativamente. A pesar de hacer mucho frío a la sombra, al sol casi hasta podía estar en camiseta. Pero igual no lo hice, no quería que después todas las húngaras comenzaran a gritar de la emoción y después tendría que esconderme en algún sitio.
Puente de las Cadenas
Decidí continuar con mi chaqueta. Llegamos al otro lado del puente y caminamos hasta el funicular. Este funicular o un poco más criollito "Teleférico" fue construido en el año 1870, fue el segundo en toda Europa. Sí, lo sé, estarán pensado "¡Verga todo allá es siempre fue el primero, fue el segundo, es el más viejo, etc." Pues sí, así son las Uropas, todo es viejo. Después de la Segunda Guerra Mundial el funicular quedó prácticamente destruido. Sin embargo, años después se comenzó su restauración siguiendo fielmente el modelo original sin cambiar absolutamente nada. Fue así como en 1986, dos años antes de que el mundo viera nacer una estrella (Dos años antes de mi nacimiento) fue inaugurado nuevamente. Actualmente es parte del recorrido que une el Puente de las Cadenas con la parte superior de la Ciudad, donde está el castillo de Buda. Algo que también vale resaltar, justo al lado de la estación del funicular en una pequeña plaza llamada Clark Ádám Ter (¡Dios que nombres!) Está una escultura que simboliza el kilómetro 0, el cual se utiliza para medir las distancias en Hungría. Los precios del funicular, por trayecto, según leí en internet es de 840 forints (3,60$) Y funciona desde las 7:30 a.m. hasta las 10 p.m. No recuerdo por qué razón decidimos subir en bus en lugar de subir con el funicular. Nos sentamos en un banco y nos pusimos a llevar sol como lagartijas en el desierto. Créanme, venía prácticamente traumatizado de Alemania y ahora cada rayito de sol que veía me emocionaba. Esperamos como cinco minutos por el bus y nos tomó menos de 10 minutos para llegar a la cima de la colina. Subimos y el bus nos dejó cerca del castillo de Buda. Caminamos por una plaza y luego unas escaleras nos conectaron al costado del Castillo. A pesar de aún ser invierno el jardín resaltaban muchísimo. La vista de la ciudad desde allá arriba es ÚNICA. Nada como poder apreciar la inmensidad de una ciudad desde alguna colina. Desde arriba podía apreciar claramente el río Danubio que atraviesa la ciudad de punta a punta. Se ven cruceros navegando a lo largo del río y se aprecia la ciudad en su totalidad. Tomé algunas fotos mientras Adrienn hablaba por teléfono con su madre, yo escuchaba palabras extrañas y de vez en cuando escuchaba mi nombre mezclado entre sonidos extraños. Desearía aprender ese idioma. Aunque en mi visita por Rumanía aprendí algunas frases importantes, luego les contaré. Después de deleitarme con el magnífico paisaje que tenía delante de mí, caminamos frente al palacio de Buda. Este palacio histórico fue el hogar de los muchos reyes húngaros. Es gigantesco y magnánima y dentro de ese castillo se grabó el video de Firework de Katy Perry. Desde afuera se siente el lujo y la grandiosidad del palacio. Está, sin duda, restaurado, pues luce como nuevo. Parece recién construido. Adrienn me explicó que el palacio ha sufrido varias restauraciones a lo largo de su historia. Se comenzó a construir en el siglo XIV y desde ese tiempo, progresivamente, se ha ido ampliando y decorando hasta llegar a lo que es hoy. En este castillo se llevaron a cabo asambleas reales, juntas y torneos medievales, encuentros diplomáticos, y desde allí se regía el reino húngaro y todos los estados vasallos. 
Vista desde el palacio de Buda
Ir a Budapest es un viaje al pasado, un viaje a una película llena de reyes, princesas y carrozas. Al frente teníamos el castillo de Buda y a nuestra espalda podíamos contemplar la ciudad entera y el río Danubio corriendo de lado a lado. Le agradecí a Dios por esta experiencia. Salimos del castillo muertos de hambre. Tomamos un bus de regreso que nos dejo en una plaza y allí mismo nos montamos en un tranvía. Esta vez se trataba de un tranvía completamente nuevo. Por fin veía algo recién construido. El tranvía era idéntico a los de Berlín. Adrienn me explicó después que el gobierno alemán se los vendió a Hungría, es decir, eran obra de la ingeniería alemana.
El sistema de transporte de Budapest no sólo se conforma por el Metro y los tranvías, también de autobuses. Estos últimos trabajan las 24 horas del día. El metro sólo trabaja hasta las 10 p.m. Así que si quieren ir a rumbear deben tomar sus previsiones y no hacer como yo que supuse que al igual que en Berlín el tren funcionaba toda la noche. Por cierto, la tarjeta del tren ilimitada por una semana me costó 27 $.
El tranvía nuevo de ingeniería alemana nos dejó en una estación con un nombre tan extraño que no recuerdo en absoluto. Allí fuimos a comer comida turca, sí lo sé, estoy en Hungría y como comida turca, voy a McDonald's en vez de probar los platos típicos. Les apuesto que si voy a Turquía lo menos que haré será comer comida turca. Pero esas son ironías de la vida. Además, un día que Adrienn tuvo que trabajar y pasé toda la mañana y la tarde solo, se me ocurrió meterme a comer algo "típico" en un mercado, donde compré artesanías y había una feria de comida. Comienzo a ver el menú, todo en HÚNGARO, el chamo que atendía no hablaba inglés. Se pueden imaginar, yo quería decirle que me diera algo sin cebolla y no muy picante. Intenté hacer todas las señas posibles para explicarle, pero fue en vano. Negué con la cabeza, me paré, me fui y terminé comiendo una vez más en Mc Donal's. Allá no tuve que hablar en húngaro, sólo decía: -"Number 2"- y listo.
Palacio de Buda
Otro de los días que Adrienn tuvo que trabajar y me la pasé solo, decidí ir a la Estatua de la Libertad Húngara. Sí, ellos también tienen su estatua de la Libertad. Se encuentra en la cima de la Colina de Gellért que se ubica en la parte de Buda, tiene como 150 metros de altura y está mirando hacia el Danubio. Para llegar a esta colina caminé guiado por el GPS (Cuando no) a través del puente Elizabeth, otro de los puentes que conectan Buda con Pest, de allí caminé por un caminito, empinado, interminable, agotador, duré como una hora subiendo poco a poco. No quería sufrir un ataque de asma en ese momento, además, estaba aún algo frío. Caminé y caminé y en varias ocasiones me detuve a contemplar el paisaje desde diferentes alturas. Además de la exuberante naturaleza que se puede ver mientras vas subiendo y de estar más mamao que t......... (No puedo decir la expresión por aquí, estamos en horario supervisado) al llegar arriba hay muchos monumentos históricos que valen la pena ver, entre ellos, como ya les comenté La Estatua de la Libertad Húngara. Este monumento que en húngaro se llama Szabadság Szobor (¡Sí, nombre pa' feo!) fue construido en el año de 1947 como un recuerdo de agradecimiento a las fuerzas soviéticas por haber liberado a todo el país de las fuerzas Nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Esta estatua tiene catorce metros de alto y fue hecha por un artista cuyo nombre es tan extraño que no lo recuerdo. Poco a poco se ha convertido en uno de los símbolos locales. La Estatua de la Libertad de Budapest se ve desde casi todas partes de la ciudad y en todos los ángulos, porque a pesar de que en realidad no es tan alta, está sobre una base que tiene cuarenta metros y encima de la colina, lo que hace que se vea mucho más dominante. Esta estatua es una mujer que está sosteniendo en lo alto una rama de palma o algo raro que parece una hoja, se supone que eso simboliza el espíritu de libertad. 
La forma como se ve este monumento en la actualidad es muy diferente a como era originalmente porque al principio era dedicado sólo a las fuerzas soviéticas. Pero cuando se realizó la transición política, se le quitó la figura del soldado soviético y se añadieron otras dos; una que representa la lucha contra el mal y otra el progreso. Adrienn me explicó, una vez más, que a pesar de que la gran mayoría de los monumentos comunistas, no sólo de la ciudad sino de todo el país, fueron quitados y puestos en otras partes, la estatua es una de las pocas que permanece en su lugar. Cuando te acercas y detallas el monumento, puedes leer las inscripciones y dedicatorias, que antes sólo estaban dedicadas al Ejército Soviético, pero que en la actualidad es para todas las personas que se sacrificaron por la independencia, la libertad y el éxito de Hungría. ¡No al comunismo, nojoda! 
Estatua de la libertad húngara
En mi estadía en Berlín, le había contado a Lola, mi amiga española, que iría a Budapest. Ella me había dicho que me enamoraría a primera vista y que no podía dejar de ir a alguno de los balnearios termales de Budapest. Jamás había escuchado sobre este hecho, pero cuando llegué a Budapest, me di cuenta que son muy populares dentro de Europa. Personas de todo el mundo van a esta ciudad especialmente por estos baños. Es más, en 1934, Budapest recibió el título de Ciudad de Balnearios por ser la ciudad que dispone de más pozos de aguas medicinales y termales del mundo. Muchos la apodan la capital mundial de las aguas medicinales.
La temperatura de las aguas termales varía de entre 21 a 80 grados centígrado. Estos baños son la versión más antigua y mejor publicitada de las Trincheras en Venezuela (Tal vez algunos sepan de qué hablo) Diariamente salen del subsuelo de Budapest más de 70 mil millones de litros de agua de estos pozos. Los balnearios más conocidos son el Balneario Gellért (Gellért fürdő), el Balneario Széchenyi (Széchenyi fürdő) que es el balneario europeo más grande, Balneario Lukács (Lukács fürdő), Balneario Rudas (Rudas fürdő), Balneario Király (Király fürdő) y Balneario Rác (Rác fürdő). Por lo visto, me supongo, que la palabra "fürdő" significa baño o balneario. Lo que no sé es cómo se pronuncia. Cierto día decido irme a uno de estos baños. Comienzo a buscar en Internet los precios de los balnearios para ver cual era el más Bueno, Bonito y Barato. Los precios van desde paquetes que incluyen estadía, comidas, masajes y tratamientos faciales hasta simplemente sólo la entrada para bañarse por un rato. Por supuesto que yo elegí el paquete mega lujoso con masajes por una masajista parecida a Amy Lee la vocalista de Evanescence, comida, estadía en una mega suite y demás. Hablando serio, de todos los balnearios que hay en Budapest encontré que el más barato para ir era el de Rudas. Éste es uno de los más antiguos de toda la ciudad y de todo el continente. Es un baño turco que se construyó en el siglo XVI y es uno de los pocos que mantiene fielmente su diseño original. La entrada me costó sólo 15 dólares. No incluye masajes ni comidas ni nada, de vaina incluye la entrada. Moría de las ganas de ir y me acordaba de mi tía Hécuba a cada rato. Ella siempre me dice que en este tipo de sitios respire profundo a ver si el azufre que emana de la tierra termina por curarme el asma y la sinusitis de una vez por todas. Me preparo y salgo para el Rudas fürdő. Me fui caminando desde el hostal hasta la entrada del baño. Me tomó menos de 30 minutos. Tuve que pasar desde Pest hacia Buda y atravesar otro de los puentes que une la ciudad. Llegué a un edificio viejo. El balneario Rudas está considerado como uno de los baños turcos más bonitos del mundo. Se construyeron durante la ocupación otomana. Estos baños son muy parecidos a los que se pueden encontrar en Estambul, capital de Turquía. El balneario se construyó en realidad durante tres épocas diferentes. Se inauguró principalmente en el año 1566 y se remodeló en el año 1896. Antiguamente, sólo los hombres podían usar estos baños, pero con el paso de los años y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, el baño se puede usar por ambos sexos sin discriminación alguna. Las puertas eléctricas se abrieron y en la entrada había una casilla donde podía comprar la entrada para el balneario. Me atendieron en inglés ¡Por fin! Como ya les dije la entrada me costó sólo 15 dólares. En la entrada me dan una especie de brazalete que me debo colocar en la muñeca. Para pasar los torniquetes de la entrada debo acercar el brazalete a un aparato y las puertas se abren. 

Cúpula del baño Gellért
Continúo caminando, paso por otra puerta, me dan una especie de “Taparabo”, que en realidad no tapaba ningún “rabo” todo lo contrario. Es sólo una especie de delantal que te cubre la parte de adelante. A estas alturas yo ni sabía qué era. Yo llevaba mi bañador y pensé que eso que me daban era para secarme la cara o no sé qué. Antes de pasar al área de las piscinas, debía pasar por la cabina donde podía cambiarme y dejar mis cosas recuerdo que me tocó la cabina 0212, jamás lo olvido, justo como el código de área de Caracas. En el camino hacia la cabina vi un poco de "personas extremadamente mayores". Entro a mi cabina, me coloco mi bañador, mi brazalete en la mano y salgo. Subo unas escaleras y me encuentro con la puerta que da hacia el baño principal. Ésta es sin duda la parte más representativa de este sitio. Esta cámara tiene una piscina de forma octogonal con cuatro piscinas laterales a diferentes temperaturas, que van desde muy frías hasta muy muy calientes. El techo es alto y mantiene el estilo de una cúpula tradicional turca. La sostienen ocho pilares y tiene pequeños agujeros cubiertos con vidrios de colores. Antes de entrar hay un pasillo con unas duchas, y justo en la entrada hay un pozo con agua caliente que supuse yo, era para colocar los pies y ambientarse antes de entrar en las piscinas. Todo el lugar huele impresionantemente a azufre. Pero eso no es todo. Lo peor está por venir, mi trauma insuperable. Cuando alzo la vista y veo el sitio, casi me da un infarto. El 90% de las personas tenía más de 100 años y todos estaban ¡DESNUDOS! Yo sé que estaba en las Uropas y se supone que todo es más liberal, pero esto fue mucho para mí. Como 100 viejos desnudos caminando de aquí para allá y de allá para acá, viejas con los senos que le tocaban las rodillas. Me sentí como una cucaracha en baile de gallina. Veo hacia mi izquierda y veo viejos, hacia mi derecha y veo más viejo, al frente y más viejos. Casi salgo corriendo, pero en cambio traté de calmarme. Había pagado 15$ y no los iba a perder así de fácil. Había también gente joven, pero era una minoría. Lo primero que hice fue sumergirme en la piscina principal, que es la más grande. El salón en realidad no es inmenso, es pequeño y las piscinas son pequeñas también. Aún no lo supero, la gente andaba desnuda, no se dejaban el trapito ese que les daban en la entrada. Luego al salir, leí en un aviso, que estaba en inglés, que el uso del bañador era sólo obligatorio los fines de semana. Yo fui un miércoles si no me equivoco. Duré como dos horas y media en el balneario. Se suponía que podía estar todo el día allí hasta las 11 de la noche, pero la verdad fue que me comencé a sentir incómodo. Intenté entrar a un sauna y primero, que no soporté el vaporón que había allá adentro, me dio como miedo. Yo andaba sólo y esa gente no me inspiraba confianza ¡Jajajajaja! Además, me comenzó a dar hambre y sed, y como sabrán, yo había elegido la entrada más baratucha de todas y por lo tanto no podía comer allí. Así que decidí irme, me bañé y me quité el olor a azufre. Fui a mi cabina y me vestí. Al salir debía entregar el brazalete que me dieron. La próxima vez iré a otro balneario y me aseguraré que no haya tanta gente arrugada (Sin ofender) o si van a estar sin ropa por lo menos que valgan la pena. Ese día a las 5:00 p.m. fui a buscar a Adrienn a su trabajo. Me hice todo un experto en el transporte de Budapest en sólo unos días, luego me olvidaría por completo. Llegué a la hora exacta al lugar exacto sin perderme. Muy a pesar de que todo estaba escrito en ese idioma tan raro que no entenía y dudo mucho que llegue a entender. Comenzó de nuevo a hacer frío y me puse la chaqueta y bufanda. Caminamos hasta un centro comercial cercano y luego fuimos al cine. Al principio no quería ir, si la película era en húngaro no sé que iba a hacer, pero nos aseguramos de que la película estuviese en inglés o con subtítulos. Vimos "Iron Lady" la vida de la exprimer ministro británica Margaret Thacher ¡Excelente película debo decir!
Sólo me quedaban dos días más en Budapest, luego regresaría sólo por dos horas cuando tenía que hacer trasbordo en mi bus para ir a Rumanía. 
Casa del Terror
El día siguiente, jueves, caminamos por la avenida Andrássy hasta llegar a la Plaza de los Héroes. Esta plaza es la más importante de todo el país y las estatuas que la conforman conmemoran a los líderes de las tribus que fundaron Hungría en el siglo IX. Como cosa rara, después de la Segunda Guerra Mundial, la plaza quedó hecha polvo, casi todas las estatuas quedaron prácticamente destruidas después que una bomba estalló. Actualmente está en la lista de Patrimonios de la Humanidad. La caminata desde el centro hasta la plaza de los héroes fue larga. Caminamos como una hora mientras admiraba todo lo que veía a mi alrededor. Pasamos al frente de la Ópera Húngara y el Museo Casa del Terror, que fue la sede de la policía secreta del régimen Nazi. El edifico se ve fácilmente desde lejos, pues tiene escrito en letras gigantes la palabra "TERROR" de forma que cuando le da el sol, en la sombra que proyecta también se ve la palabra terror. El museo cuenta la terrible historia de la doble ocupación de Hungría primero por los alemanes y luego por los soviéticos, por casi cinco décadas. Cuando entras a la casa lo primero que ves es un tanque de guerra soviético que se alza amenazador en un patio pequeñito. Las paredes están cubiertas de fotos de las personas que murieron en el sótano de ese edificio. Tiene varias salas con diferentes temáticas, las primeras cuentan la historia antes de la ocupación de Hungría, cuando todo marchaba normal, después los períodos de ocupación y las demás salas muestran en detalle los crímenes que allí sucedieron. El sótano, como ya lo dije, fue lugar de horribles crímenes durante los años 50. Actualmente, las celdas están igual a como las dejaron al final de la ocupación soviética en el año 1991 y son un recuerdo escalofriante de lo que allí ocurrió. Sin duda el nombre "Casa del Terror"  le queda perfecto. El museo se ubica en el número 60 de la calle Andrássy. Cuando vayan a Budapest, tampoco deben dejar de pasar por aquí. La entrada cuesta sólo 8$.
Terminamos el día comiendo comida mexicana y recordando a nuestros amigos mexicanos en común. Probé Pálinká, el licor típico húngaro. Tomé tres tragos, el primero, más ligero, el segundo un poco más fuerte y el tercero, casi pierdo el conocimiento. El mesonero me preguntó cuál era el licor típico venezolano, le respondí que el Ron. Para quienes no lo saben, el Ron Santa Teresa es uno de los más famosos del mundo. Por tres años consecutivos ha ganado el primer lugar de los mejores rones a nivel mundial. Una botella de Ron Santa Teresa en las Uropas cuesta una barbaridad. A diferencia del vino, que es muy barato por allá y en Venezuela es carísimo. 
Plaza de los héroes
Sólo me quedaba un día más en la capital del país del hambre. Ese último día me quedaba por visitar la Isla Margarita, sí Margarita, no DE Margarita. Es la versión del Central Park de Budapest. Esta isla está sobre el río Danubio y conecta Buda con Pest mediante el puente que lleva el mismo nombre de la isla. Se trata de un parque donde la gente va a trotar, pasear sus perros y pasar una tarde alejados del centro. Hacía frío ese día y había muy poca gente en la isla. En realidad estaba prácticamente desierta. Caminé hasta que me cansé, bueno hasta que un perro me asustó. Como cosa rara estaba usando el GPS para ver donde estaba la parada del bus que me sacaba de la isla, puesto que había caminado casi hasta el final y me daba ya flojera regresarme a pie. El GPS me guía a una parada de autobús que estaba cerca. Voy caminando por un atajo y escucho a un perro ladrar a lo lejos, sigo caminando y veo que viene un perro corriendo hacia mí y ladrando como loco. Veo hacia los lados y no veo a nadie. Entré en pánico, estuve a punto de correr y encaramarme en uno de los árboles más bajos que había. Mientras pensaba qué hacer escucho que el dueño le grita y el perro se detiene enseguida. Casi me desmayo. El dueño del perro me pide disculpas, bueno, creo yo que eso fue lo que me dijo, yo sólo le dije "Don't worry" y como que se dio cuenta que yo no sabía húngaro. Terminé de caminar hasta la parada del bus y me regresé al hostal. Que por cierto, me había tenido que cambiar a otro por las dos últimas noches, porque en el primero que me había quedado me "botaron" porque había un problema en el baño, el agua salía demasiado caliente y no me podía bañar. El otro hostal al que me fui me gustó mucho más, aunque la habitación no era tan grande como la del primero. Lo cierto es que después de mi paseo por la Isla Margarita me devolví al hostal y a eso de las 6:00 p.m. Adrienn llegó del trabajo y ¡Nos fuimos de fiesta! Fuimos a un bar extremadamente lleno de gente a tomar y tomar licor húngaro, vodka, whisky y demás. Estuvimos hasta las 12 de la noche porque al día siguiente me tocaba salir para Bratislava, la capital de Eslovaquia.  Sí, señores hay un país que se llama así. Lo digo porque muchos me preguntaron que carajos era Bratislava y Eslovaquia jajajaja. Definitivamente Budapest está dentro de mis destinos favoritos. Es una ciudad hermosa, inmensa llena de detalles y rincones espectaculares cargados de historia y peculiaridad. Les recomiendo INMENSAMENTE ir a esta ciudad. No se arrepentirán en absoluto.
En resumen, Budapest es una ciudad fascinante que hace vida a las orillas del río Danubio. Muchos la pasan por alto cuando visitan el viejo continente. Siempre prefieren las ciudades más nombradas, Londres, Madrid, Paris. Lo que no saben quienes no visitan Budapest es lo espectacular que resulta ser. Incluso Londres no me sorprendió tanto como pensé. Espero poder visitarla de nuevo y con más dinero en una próxima ocasión para conocerla mejor.

Los espero en el próximo post. Donde me encamino a otro país, otra ciudad, otro idioma, otra gente y otra cultura a sólo 4 hora de camino.

Un fuerte abrazo desde la capital del mundo...

Moisés

6 comentarios:

  1. QUE RISA LO DE QUE NO TE QUERIAS QUEDAR EN CAMISETAAAA JAAAAAAAJAJAJAJA Muy buen post, negro sifrino. Verdad que es hermosa esa ciudad? <3

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    Respuestas
    1. Paaaaloooomaaaaa! Jajaja pero es cierto! Imagínate si me quitaba la camisa? Se volvían locas y comenzaban a perseguirme y después pa' donde agarraba? jajajajajaja
      Yo amé Budapest y ahorita que escribo sobre la ciudad me acuerdo de tantas cosas y quiero volveeer! Tenemos que volver juntos!!! SIIIII!!!

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  2. jajajaj ta bien fino hermano. disculpa la tardanza, pero estaba ocupado hermano, sigue así hermano. felices pascua (no se a que viene al caso) pero felices fiestas... un abrazo

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    1. Joderrrrr, hermano! Me alegra que te haya gustado! :) Ya la próxima está por venir!!!! :)

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  3. BUENISIMO!!!! A TU MANERA Y PURO ESTILO MOI, JEJEJJE, HIDAIS

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    1. Hidais!!! Mil graaaaacias! Jajajaja me alegra muucho que siempre leas mis crónicas!!! :) un megaabrazo!

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