miércoles, 25 de abril de 2012

¿Qué nombre le pongo al blog?


Elegir un nombre adecuado para el blog fue una de las primeras cosas que me pasaron por la cabeza. Desde que varias personas me motivaron para comenzar con esto, pasó mucho tiempo para decidirme de una vez por todas. Quería algo que sonara "criollo", a lo venezolano, pero que a su vez, fuese corto y la gente pudiera recordar. En primer lugar, me había negado a escribir el título en inglés, pero ciertas circunstancias me motivaron a hacerlo. 

En una video llamada con Eiron Toros, gran amigo, y Alberto García, amigo español, en cuya casa estoy en estos momentos en Málaga, nació la idea de titular al blog "Tripping a la venezolana".

Pero ¿Por qué "Tripping"? ¿Qué significa esa palabra?  

Según el diccionario Oxford: 
Trip 2 -pp- verbo intransitivo  (stumble) tropezar
Tripping [ˈtrɪpɪŋ] ADJ [step] → ligero, airoso
Personalmente le di un significado de algo así como "viajando" ya que la palabra Trip significa viaje. Pero más allá del significado de la palabra, hay algo que fue lo que realmente me hizo ponerle ese nombre.

Todo comenzó cierto día después de un pequeño viaje a Barcelona, España, donde me reuní con mi gran amiga Gabriela y su inigualable madre (Escribiré luego otro post sobre este viaje, realmente vale la pena detallar mucho y sobre todo lo que me pasó en el aeropuerto de regreso a Málaga). Regresé a Malaga un viernes. No había dormido la noche completa, pues la había pasado varado en el aeropuerto de Barcelona. Llegué a casa de Alberto y caí como muerto. Dormí hasta las 7:30 p.m. Alberto regresó de "currar" (así dicen en España para referirse al trabajo) y me dice: -"Vamos a una cata de vinos"-. Yo muy contento respondo afirmativamente. ¡Genial! Una cata de vinos, jamás había ido a una. Lo más que puedo catar en Venezuela es una botella de Don Julian o una Polar Ice. Asi que me vestí un poco "formal". Tomo la cámara profesional de Alberto y nos vamos rumbo a Marbella, una ciudad costera del sur de Málaga, famosa por su lujo y donde viven personas con mucho dinero. Además, de estar en la letra de la canción de Carlos Baute con Marta Sanchez "Te envío las fotos cenando en Marbella... Y cuando estuvimos por Venezuela...". Así seguramente sí sabrán de qué hablo. Camino de Málaga a Marbella, Alberto me comenta que cuando lleguemos al evento, que por cierto costaba 750 euros por participante, vamos a pretender que no nos conocemos. Perfecto, no hay problema. ¡OBVIO yo no tenía para pagar 750 euros! Alberto continuó hablándome, pero sinceramente no le presté mucha atención. El paisaje me cautivaba. Hicimos un recorrido por toda la costa. Los diferentes contrastes, entre turquesa y azul marino, que se podían apreciar en el mar, tomaron mi atención por completo.
Vinos a catar
Llegamos al lugar donde se realizaría el evento, una de las salas de conferencias de un hotel cuatro estrellas, ultra sifrino*. El evento que tomaría varios dias, se titulaba "Introducción a la cata de vinos". Alberto me dice: -"Yo entro primero y tú entras después de mí, recuerda lo que te dije"-. Asiento con la cabeza y así hacemos. En la entrada de la sala de conferencias una chica me pide mi nombre. Moisés González, respondo. Alberto se voltea y me dice: -"¡Oh! Tú eres el reportero que me escribió y está interesado en hacer un reportaje sobre el vino en España"-. Por un momento me sentí perdido. Fueron dos segundos eternos. ¿Reportero? ¿Reportaje sobre el vino en España?, pensé para mí. ¡Pues claro! Ya todo tenía sentido. Era lo que Alberto me había comentado y yo no había escuchado, asi evitaría pagar lo que costaba el curso. En menos de un segundo "maquiné"* una respuesta y me metí en mi papel de reportero. Dije: -"¡Claro, soy yo"- con un tono de voz no muy convincente. Espero que la chica no haya dudado de mi actuación y en efecto se comió el cuento. Entro a la sala y me siento en una de las mesas. En realidad me senté en las sillas al rededor de la mesa, no en la mesa como tal (Mal chiste, lo sé). Alberto se acerca y me trae un bloc para que tome "notas" de mi reportaje. Así como para que se viera más real la cosa. Comienza la actividad y también mi reportaje. Me presento como "Reportero de una revista internacional de viajes" pero jamás digo el nombre. Tampoco me lo preguntan. Disimulé que tomaba notas. Lo que hice fue practicar la toma de notas de las clases de interpretación jajajaja... escribí unos cuantos garabatos, que sólo yo entendía, y comencé a catar los diferentes vinos. En total eran diez copas. La mayoría tintos, dos copas de vino blanco y una de vino rosado. Todos vinos españoles.

Cava
Comienzo con la primera copa. Vino tino. La tomo, la miro de arriba hacia abajo, como se supone debe ser; la muevo en forma circular, esto ayuda a intensificar el olor y así poder apreciar los diferentes aromas que posee el vino; giro la copa de manera casi horizontal y miro a través del cristal de la copa y en contraste con el color blanco del mantel, "aprecio el color". El orador explicó a que se debían las diferentes tonalidades de un vino, color mármol, color ladrillo, color carmín, etc. Para ser sincero ¡No entendí nada! Para mí los colores son los básicos: amarillo, azul, rojo, blanco, negro, verde, etc... De resto es verde oscuro, verde claro, rojo oscuro, rojo más oscuro, rojo claro. El único color que logré diferenciar es el turquesa y azul marino, y eso porque tuve una clase intensa sobre los diferentes colores del mar. Después de mi frustrada interpretación de los colores del vino, procedo a olerlo ¡Huele divino! Pues la verdad no lo sé. Mi nariz no funciona muy bien que se diga. Tengo sinusitis, rinitis, el tabique desviado, y muchas otras cosas más que terminan en "itis".  Me preguntan: -"Moisés ¿Qué te parece el olor? ¿Qué olor percibes?"-. Mi mente quedó en blanco, ¡pero si yo me bané! por suerte hablaban del olor del vino. A pesar de lograr olerlo, mi sentido del olfato está muy por debajo de lo normal, culpa de mis problemas nasales. Es decir, logro oler, ya que es muy fuerte el olor, pero me cuesta identificarlo. Escucho que alguien dice "Huele a cacao". Salto yo y digo: -"Efectivamente, huele a cacao"-. Con un tono de voz firme con el que pretendía aparentar que sabía de lo que hablaba.
Bodega de vinos
Inmediatamente después de mi "análisis del aroma", inclino la copa y saboreo el vino ¡Por fin pude decir algo! "¡Está delicioso!". Exclamé. Cierto, el vino estaba delicioso. Era algo que no podía negar. Empleando el mismo procedimiento "caté" las siguientes nueve copas de vino. Todas de diferentes cosechas, con diferentes sabores. Al alcanzar la séptima copa, me sentía algo extraño. Algunas cosas me daban vueltas. Recordar que en ese momento era reportero me causaba muchas risas. Alcancé la décima copa. Ya todo me daba más vueltas y más risas. Guardé las supuestas notas en el bolsillo del pantalón. Me levanté ¡Wow! Todo era realmente extraño. Albedto (pronunciación típica andaluz) trata de mantener una conversación conmigo sobre mi supuesto reportaje. No le presto atención. Sólo asiento con la cabeza y me disculpo, debo ir al baño. Me entero que hay una venezolana entre el grupo de personas que hacen el curso de cata de vinos. Intento buscarla, pero ya se había ido. Me despido de todos, incluso de Alberto, y salgo. Disimuladamente me dirijo al "coche" de Alberto (Sí aquí en España no manejan carros, sino coches) Allí lo espero y nos regresamos a Málaga. Mi papel no terminaba allí. Apenas comenzaba. 
Al día siguiente era el mejor día de todos. Los participantes del curso de cata de vinos estaban invitados a la hacienda de uno de los dueños de un viñedo donde se produce un tipo de vino muy prestigioso en España. Por supuesto no me podía perder esa visita. Mi papel de reportero se hacía más importante. La hacienda se sitúa, entre montañas, a las afueras de una ciudad llamada Ronda. El camino ¡Un infierno total! Imáginense que van a Choroní. Así mismo ¡Curvas, curvas y más curvas! con la diferencia de que el paisaje es menos tropical, no hay precipicios y las carreteras están en buen estado. Fue un trayecto de hora y media aproximadamente. Horrible, sentía que vomitaría en cualquier momento. A Albedto se le ocurre, que para aparentar mejor el papel, debo hacerle una mini entrevista al director de la Academia de vinos, ahí mismo de camino a la hacienda. El director estaba sentado detrás de mí. Me doy vuelta y le hago una serie de preguntas para mi supuesto reportaje. ¿De dónde es? ¿Desde cuando está en el mundo del vino? ¿Cómo y por qué nació su pasión por el vino? Entre otras más ¡Perfecto! El reportaje queda de maravilla.
Cosecha vendimiada
Por fin llegamos a la hacienda. El camino me pareció eterno. La cosecha ya estaba vendimiada. En criollo: Ya habían recogido las uvas.
Tomé algunas fotos al magnánime paisaje que se me mostraba. Antes de entrar a la casa tomamos una foto grupal. Todos se referían a mí como el "reportero de la revista". Uno a uno entramos a la casona. La mesa nos esperaba servida de pasapalos; jamón ibérico, croquetas de camarones, aceitunas, tortilla de patatas y muchas otras cosas que comí y nunca supe de que se trataban. Más tarde el karma me haría pagar la mentira que me había inventado.
Pasapalos
Nos dieron una visita guiada por la casona. Se trata de una casa impresionante, preciosa, donde se produce un vino español muy prestigioso. La casa cuenta con sus propios viñedos y su bodega, donde se almacenan cientos de barriles de vino. Luego del paseo dentro de la casa, en la cocina nos esperaba la mesa llena de delicias. El anfitrión, un hombre muy amable, junto a su esposa abren la primera botella. Sirven las primeras copas. De nuevo el momento de la cata. Esta vez estaba ya un poco más familiarizado con el proceso. De nuevo, giro la copa, la observo desde arriba, la vuelvo a girar, aprecio su aroma, lo saboreo. Comenzaba a sentir que ya sabía todo sobre vinos. Me sentí importante, inteligente y refinado. Pero todo eso iba a cambiar.
Hacía algo de frío, pues la casa se ubica en una zona montañosa y húmeda. En la amplia cocina, en una de las esquinas encienden la chimenea, me coloco al lado, como buen venezolano, huyendo del frío, en un intento de calentarme las manos. A mi lado se coloca una mujer de aproximadamente cuarenta años. Me mira de reojo y enseguida desvía su mirada hacía las demás personas que allí estaban. En ese momento se acerca el presidente de la academía de vinos, al que antes había "entrevistado". Se dirige hacia la mujer y a mi muy amablemente y nos comenta: -"¿Ya se conocieron? Ella también es venezolana". ¡Qué bien, alguien de Venezuela, alguien pana! Es lo primero que pienso. La otra venezolana me dirige la mirada de reojo, mirándome por encima del hombro y dice: "Qué bien". Con el tono de voz más despectivo que se puedan imaginar. Trato de ser amable y aún creo que ella puede ser "pana" le doy la mano y le digo: -"¡Mucho gusto! Soy Moisés". Creo que hasta asco le dio que le diera la mano. Me dijo su nombre, el cual olvidé. Inmediatamente me quitó la mirada de encima y la fijó de nuevo en las demás personas. Insisto y le pregunto: "¿Y qué haces por aquí? ¿Estás viviendo en España?" me responde: -"No. Sólo vine por el curso"-. Esta vez ni me mira. ¿De qué parte de Venezuela eres, de Caracas? Le pregunto aún insistente y con una sonrisa en la cara. -"De Valencia"-. Me responde. Momento siguiente dirige un poco la mirada hacia mí y es ella la que me pregunta esta vez: -"¿En qué revista trabajas?". ¡Verga! Esta sí me pudo joder. Es lo primero que pienso. Seguramente se conoce algunas revistas venezolanas y si le digo alguna me puede descubrir y desenmascarar en frente de todos. Tuve unos segundos de diálogo interno. No sé cuánto, dos o tres tal vez. Hago un esfuerzo por inventar algún nombre que sonara convincente. Pienso medio segundo más y le respondo: "Tripping" se llama Tripping la revista. Sale la tipa y me dice: -"¿Y esa revista se vende en Venezuela? jamás la he escuchado"-. Me habla con un típico acento "sifrino welearepa"* y con la mayor chocancia que se puedan imaginar.
Pienso de nuevo. "¡Sí, pero es relativamente nueva! De un año para acá. Es una revista estadounidense, pero ahora está trabajando en Venezuela también". Ésa fue la mejor excusa que se me pudo ocurrir. Intenté decirlo con la mayor convicción posible. Eso fue lo último que le dije. Acto seguido, la sifrina welearepa me da la espalda. 
Me hervió la sangre. Me provocó escupirla, meterle mano, hacerle algo y que pasara pena. En cambio, le terminé de dar la espalda, me senté cerca de la mesa y sigo tomando mi copa de vino. 
Pienso para mis adentros ¿Qué coño se cree esta welearepa? ¿Qué es más que yo? Jamás pensé encontrarme a un "paisano" fuera de Venezuela y que me cayera tan mal. ¡Qué mala imagen dan de Venezuela! Los verdaderos venezolanos ¡NO SOMOS ASÍ! Somos gente con carisma, gente amable. La ignoro por completo, me olvido de su existencia y me concentro en las demás personas de la fiesta. Personas muy amables se me acercan y comienzan a buscarme conversación. Reímos, tomamos vino y pasapalos. Ya varios me habían preguntado de nuevo el nombre de la revista. "Tripping, Tripping, Tripping" había respondido más de una vez. 
Pues Tripping se hizo popular en cuestion de segundos. Todos querían saber más sobre Tripping, cómo había comenzado a trabajar en Tripping, qué clase de reportajes hacía yo, qué países había visitado. Se me ocurrió transformar todos mis viajes en supuestos reportajes. En vez de visitas ahora se trataban de reportajes. Todos me creyeron. Dos copas más de vino. Estaba realmente exquisito. Dos más, ya iban cinco. La anfitriona pasa cerca de mí, de una británica muy amable y una española, con quienes había entablado conversación. Nos ofrece probar unas croquetas ¡Estaban criminales!, perdon quise decir, deliciosas. Como tres y luego tomo otro sorbo de vino. Miro hacía la mesa y había tanto para probar. Me decido por tomar un poco de jamón ibérico. Al cabo de menos de dos minutos comienzo a toser. Me pica la garganta, el cuello y la parte superior de la boca ¡Dios mío! Exclamo. Son los síntomas que me dan cuando por error como mariscos. Soy alérgico a todos los mariscos. "¿De qué eran las croquetas?" Le pregunto a la británica. "No lo sé" me responde. Dirijo mi mirada a la española. -"Tampoco lo sé, sólo sé que estaban deliciosas". Cierto, no lo puedo negar. En realidad estaban buenísimas. Se acerca la señora de la casa y le pregunto de qué eran. Muy sonriente me dice: -"De gambas (Camarones)"-. Mi mirada pasa de preocupacion a terror. Intento mantener la calma. Estoy en el medio de la nada. En medio de unas montañas y el pueblo más cercado queda a más de una hora ¡Calma Moisés, calma! Sonrió. Me preguntan qué pasa. Les digo con una naturalidad fingida que soy alérgico a los mariscos, sale una y dice: ¡Ay pero eso es peligroso! Lo que me faltaba. El karma me hace pagar la mentira que inventé y sale ésta y me recuerda lo peligroso que eso es. Sigo manteniendo la calma. Siento que la alergia se intensifica. Me asusto más. Recuerdo que en el morral llevo con muchas pastillas y seguro debo tener antialérgicos allí. Desde que salí de Venezuela, por suerte, no he tenido más ataques de alergia, es por eso que me he olvidado, casi por completo, de las toneladas de antialérgicos que tengo en mi maleta. Corro a la sala, busco mi morral, abro los bolsillos y veo un blister con sólo dos pastillas ¡Gracias Dios mío! Regreso a la cocina, me dan un vaso con agua y me tomo las dos pastillas. Al cabo de cinco minutos estaba como nuevo. 
Gracias a Dios tenía, por ser precavido, antialérgicos en mi morral. Sino, sabe Dios qué me hubiese pasado. Pero sé que Dios me tiene preparado algo mejor y no me dejará morir en una hacienda lejos de mi casa. Después de mi crisis, continúa la fiesta como si nada. Todos comienza a hacerme bromas sobre el reciente incidente. Algunos me dicen: -"¿Qué vas a escribir ahora? ¿Qué intentaron envenenarte?" Me río, por una parte por lo que me acaba de pasar y por otra parte porque no iba a escribir ningún reportaje. 
¡A bailar!
Tomo dos copas más de vino. Aquí ya perdí la cuenta. El anfitrión saca una guitarra ¡Hora del flamenco! ¡Olé! Comienza a cantar y la esposa a bailar. Todo un espectáculo. Mi amigo Albedto los acompaña en el baile y el resto aplaudimos. Tomé algunas fotos y me uní a los aplausos de la multitud. Destapan ahora unas botellas de Cava, versión española de la champaña ¡Otra copa! Traen chocolates ¡Me sentía en el paraíso! La atención fue INSUPERABLE. Excelentes anfitriones debo decir. Suena una canción latina, no recuerdo exactamente cual. Sólo recuerdo que Albedto dice: "¡¿Dónde están los latinos?!" yo grito: "¡Por aquí Venezuela!". "¡Venga, tío! A bailar". Claro como bailo tan bien. Aunque en el país de los ciegos el tuerto es rey. Pienso para mis adentros "¡Que ni se le ocurra ponerme a bailar con esta venezolana welearepa!". Lo cierto es que no sé que se hizo mi gran amiga la venezolana. Tampoco bailé. La música se acabó y abrieron otra botella de vino, esta vez un vino blanco. Otra copa. ¡Hip! No sé ya cuántas copas de vino había tomado. 
La reunión terminó veinte minutos más tarde. Antes de terminada la sesión varios posaron para una foto para la revista "Tripping". No puedo evitar reír cada vez que veo la foto.
De regreso al autobús que nos llevaría de vuelta a Marbella me siento al lado de uno de los asistentes al curso. Me comienza a buscar conversación y preguntarme, una vez más, por la revista y mis reportajes. Comienzo de nuevo con mi súper historia. Esta vez con algunas copas encima, espero no haber metido mucho la pata. Él saca su teléfono, abre el navegador y escribe "Tripping". ¿Es así como se llama?" ¡Dios mío! Por gran casualidad del destino existe una página con ese nombre y habla precisamente de viajes. Entra en la página y tarda mucho en cargar. La recepción no era muy buena en la vía. Intento disimular la parte  y le digo: -"¡No te preocupes, tío! Luego desde tu casa con el ordenador, entras y puedes ver mejor la página. Además no tienes buena recepción". Él guarda el teléfono y seguimos hablando. Ya no recuerdo qué más hablamos. Sólo sé que me mareé mucho y le dije que necesitaba cerrar los ojos un rato sino vomitaría. Me quedé dormido al cabo de pocos minutos. Cuando llegamos a Marbella, encienden la luz del autobús y Albedto me despierta. Me había quedado dormido y con el ligero movimiento del bus me había quedado dormido casi en el hombro del tipo ¡Qué vergüenza! Le pido disculpas, me bajó del autobús, me despido de todos. Les doy las gracias por la invitación y les prometo enviarles el reportaje por correo electrónico.
¡Foto para Tripping!
Salgo del hotel y camino con disimulo hacia el carro de mi amigo Albedto. Allí nos encontramos y regresamos sanos y salvos a casa. No sin antes reírnos de toda la novela que habíamos montado, de la venezolana welearepa, de mi karma, de las fotos para la revista, de mí durmiendo casi en el hombro de uno de los asistentes al curso, de mi supuesto reportaje y demás.
Fue así como nació el nombre de mi blog "Tripping a la venezolana". Merecía la pena el nombre, ya que no podré publicar una revista, por lo menos puedo publicar un blog. Historias como éstas tengo miles para contar. Siempre intento buscarle el lado positivo a todo lo que me ha pasado y sacar el mayor provecho de todo. Indudablemente, este año es un año que marcará mi vida de forma definitiva.

¡Gracias Dios por permitirme vivir estas experiencias y sobre todo poder contarlas! 

Nos vemos en el próximo post. Espero sus comentarios y su apoyo.
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Un fuerte abrazo
Moisés
Málaga, España.

Glosario
Welearepa: termino informal venezolano creado por Gabriela Narváez y Moisés González cuyo significado es: pijo, fresa, sifrino. 
Maquinar:  inventar, tramar, crear respuestas repentinas y complejas

6 comentarios:

  1. moiii... excelenteee... si me pudiste hacer reir.... que cosa tan buena... malvadas sean tus locuras jajajajajajajajaa te quiero mucho my nigga... liss... un abrazo

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  2. Mi aaaamoool! :) me alegro que te gusten mucho! Jajaja y aun faltaaan! :) tambien te quiero un monton!!!!! Te extraño!!!

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  3. Hermano un orgullo para mi estar leyendo tu blog, eres uno de esos Venezolanos "restiaos" que va por el mundo dejando nuestro nombre bien en alto y demostrando que ser carismáticos, Gentiles, cándidos y sobre todo inteligentes es parte de nuestra idiosincrasia. Un abrazo, éxitos y sigue persiguiendo tus sueños por todo el mundo, mira que cada vez estas mas cerca =) P.D: Quiero una entrevista para la revista "Tripping" ¿OK? U.U jejejejejeje xD

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    1. Amigo Héctor! Jajaja gracias hermano! Me alegro mucho quente guste. Comencé esto con el corazón :) y la intención de que les guste :) mil gracias por el apoyo. Espero leas las otras publicaciones! Un abrazo.

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  4. ta carteluo costilla.... jajajaj que lacreo con ese viaje... disculpa, disculpa... quedo bien bueno tu reportaje hermano coco... sigue así. y esperamos con ansias mas historias asombrosas de "las mil y una noche de Gonzalez"

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    1. Chamo, pero tú sí eres marginal!! Que tipo de vocabulario es ese?? Como que lacreo?? Jajajaja parece que vivieras en Palo Alto y fueses apellido Parra!!!! Jajajajajajajajaja me alegro que por fin te gustara algo! Seguiré escribiendo!

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