miércoles, 10 de septiembre de 2014

Rio de Janeiro: un paraíso suramericano

Paloma y yo en Pan de Azucar
Tiempo sin vernos, ¿no? Espero me hayan extrañado lo suficiente como para leer este artículo con muchas ganas. Esta vez les vengo a contar mi EXTRAORDINARIO viaje a un paraíso suramericano: Río de Janeiro. No pensé que esta ciudad pudiera gustarme tanto. Fue una buena lección este viaje, y si les soy sincero decidí ir a Río de Janeiro no porque en realidad me llamase la atención, sino porque el pasaje estaba barato. Pero una vez estando allá, mi idea de esta ciudad cambió por completo.
Río de Janeiro es una mezcla de playa, clima, selva, montañas, rumbas, fiestas, caipiriñas, gente amable y muchas muchas muchas otras cosas más.
Salí hacia Rio de Janeiro el 10 de abril en compañía de mi tía Hécuba y María José (alias Paloma). Llegamos al aeropuerto internacional Simón Bolívar en la Guaira (En realidad el aeropuerto no está en Caracas, sino en otro estado incluso. Aún no entiendo eso, pues siempre dicen que uno llega a Caracas). Llegamos con tiempo suficiente para hacer el check-in e inmigración sin problemas. Esperamos nuestro avioncito y a la 1:40 p.m. despegamos (nosotros no, sino el avión). Hicimos escala en São Paulo. Pasamos toda la noche en el aeropuerto en la sala de espera, pues no había dinero para pagar hotel.
En el avión de Venezuela a São Paulo, María conoció a un chamo venezolano que iba con sus padres a pasar vacaciones en Río. Antes de salir del aeropuerto intercambiamos Whatsapp para estar en contacto y salir de fiesta uno de esos días.
Al día siguiente bien temprano hicimos el check-in del vuelo São Paulo – Rio de Janeiro. A las 8:25 a.m. salimos para nuestro destino final y en tan solo una hora ya estábamos tocando suelo carioca. Bajamos del avión y buscamos nuestra maleta. Tomamos un taxi bien caro, por cierto. Nos costó 120 riaes (moneda oficial de Brasil) lo que en dólares sería $55. Desde ese momento me comencé a dar cuenta de que la ciudad es algo cara. Tomamos nuestro taxi y nos encaminamos a nuestro hostal en Botafogo, un área justo al lado de Copacabana e Ipanema, unos de los sitios turísticos más famosos. Mientras íbamos en el taxi aún no había nada que me impresionara. A los lados podía ver las famosas favelas, las cuales en realidad no me impresionaron, pues en Caracas hay igualitas. Incluso me sentía como en Caracas durante esos primeros minutos en Río. A medida que íbamos avanzando veía más y más de la ciudad, hasta una parte donde cruzamos un túnel y todo comenzó a cambiar. Ya podía ver la primera playa y la famosa montaña de Pan de Azúcar. Me emocioné un poco.

miércoles, 29 de enero de 2014

De visita en ciudades impronunciables

Al fondo: la Pirámide del Sol, Teotihuacán
¡Hola de nuevo! Soy yo, Moisés, aquel chamo más nómada que los cavernícolas. Hoy continuaremos narrando mi extraordinaria experiencia en México, aquel país al norte del continente americano, el cual muchos piensan pertenece a Centroamérica y a veces he escuchado a unos que dicen que pertenece a Suramérica ¡Susto! Les regalo un mapa a algunos, por si lo necesitan.
En nuestro relato anterior me quedé en el terminal de autobuses de Puebla mientras esperaba al pinche Luis. Ese sábado por la noche me encontraría con otro amigo mexicano que conocí en Pensilvania hace más de 4 años. No nos veíamos desde hace tres años, pero siempre habíamos mantenido el contacto por las redes sociales y habíamos estado pendientes el uno del otro. Junto con Luis me iría a Tlaxcala, su ciudad natal.
Ya Lupe se había despedido de mí y me quedé solo en el terminal tomando café. Luis llegó 30 minutos después y cuando nos vimos parecía como si hubiese sido ayer la última vez que lo vi y escuche sus chistes malos (just kidding, Luis)

sábado, 11 de enero de 2014

¿Me puede traer un vasito de agua, por favor? ¡Y sin chile!

Comiendo gorditas en Cuantinchán
¡Híjole, carnales! ¿A poco no estuvo de poca madre el artículo anterior? Espero que les haya gustado, pues lo escribí con mucho cariño y con la esperanza de despertar en muchos las ganas de visitar México, un país multicolor, lleno de matices importantísimos donde ocurrieron eventos que marcaron para siempre la historia de nuestro continente. Les digo esto porque mucha gente desde afuera ve a países como México, Venezuela y a Latinoamérica en general como áreas peligrosas a donde nunca ir. Esto los lleva a crear prejuicios innecesarios y muchos se privan de vivir grandes aventuras en esos lugares. Hace poco un amigo me preguntó qué tan peligroso era México y si era más peligroso que Caracas, que él tenía muchos amigos en tierras del guacamole, pero que se había privado de ir porque siempre escucha malas cosas en las noticias. Veámoslo desde este punto: si el mundo fuera como en las noticias, entonces creo que no existiría lugar en la tierra para admirar, puesto que el 99% de las noticias siempre son de muertes, corrupción, asaltos, desastres naturales, etc. Más allá de todo eso, el mundo es y siempre será un lugar lleno de maravillas y es lamentable que muchos no valoren eso. Les digo algo más, para su propia reflexión. El planeta tierra es tan único que de los cientos de exoplanetas recientemente descubiertos ninguno es tan PERFECTO como el nuestro ¡Tenemos todo! Y no hay mejor manera de valorar nuestro planeta sino viajando, conociendo y admirando los matices que lo caracteriza.

lunes, 6 de enero de 2014

¡Tiembla México que ya llegué!

Con el tío en Ciudad de México
¡Órale! Para todos aquellos que creyeron que Tripping a la venezolana se había acabado cuando llegué de los Niuyores, pues les tengo muy buenas noticias ¡Aún hay cuentos! Pues tengo unos cuantos lugares en Venezuela para hablar, así como para que mis amigos europeos sientan ganas de venir al Caribe venezolano y echarse un chapuzón en nuestras playas. Además, como algunos sabrán acabo de llegar de welearepear de México y ya hay boleto comprado para Río de Janeiro y parece que también visitaré una bella isla caribeña, así que no se van a aburrir, porque cuentos hay para rato.

Les cuento que como a mí no me gusta viajar y como tengo unos cuentos buenos amigos en México, no pude resistirme a la posibilidad de darme un pequeño paseo welearepa por tierras del guacamole, del taco y del tequila. Todo comenzó hace casi cuatro años cuando fui por primera vez a Gringolandia. Trabajé en Pensilvania en un campamento jodío, perdón, judío. Allí conocí a unos cuates mexicanos de poca madre. Con el tiempo nos hicimos buenos amigos y cada vez que hago un buen amigo le digo: “En unos años te iré a visitar a tu país”.

Así fue. Después de 4 años de habernos conocido, Moisés González se embarcó en un vuelo de Copa Airlines con escala en Bogotá, Colombia para ir a visitar a sus amigos mexicanos. Además, el tío Alberto anda por esos lares jugándose la vida lo que significaba que además de ver a mis amigos mexicanos también me reencontraría con el tío Albedto.

viernes, 6 de diciembre de 2013

¿Y mi maleta?

Welearepeando en el Trump Tower
Ya ha pasado algún tiempo desde la última vez que escribí. Pero como dicen por ahí "lo bueno se hace esperar" ¿O a poco no es cierto, carnales? Si no fuese por las responsabilidades que significa ser “adulto”, y si el dinero creciera en los árboles, por supuesto, pasaría mi vida entera viajando. Incluso creo que si para esta era ya existiese el turismo interplanetario, yo sería uno de los primeros turistas en visitar las maravillas de nuestro universo. Sería algo así como: “Tripping a la venezolana visita la Galaxia Andrómeda y casi se lo traga un agujero negro”. Las ganas de escribir y seguir contándoles de la infinidad de aventuras que tengo en cada viaje jamás disminuyen. Todo lo contrario, aumentan cada día y con cada viaje. Hoy 5 de diciembre del 2013 estoy en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Caracas (en realidad en la Guaira), Venezuela rumbo a México. Es que como una vez lo dije, viajar es simplemente adictivo.
Antes de comenzar a hablar sobre México, cosa que aún no es posible, pues no he llegado aún, me gustaría contarle una de esas pequeñas anécdotas que sólo me pasan a mí y a mi amigo el Pato Lucas, así como decimos en Venezuela. Les doy una pista de lo que hablaré: el título del post.
Como algunos sabrán, hace unos meses atrás regresé al imperio mesmo, a ese lugar donde el capitalismo salvaje hace que vaya a los supermercados y consiga lecha e ¡incluso harina pan! Regresé de nuevo a la capital del mundo y trabajé por tres meses en AID FOR AIDS. Quienes han seguido los relatos ya sabrán lo que hago allí. Así que para no aburrirlos me saltaré esa parte de la historia.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Desde la capital del pollo frito a la capital del petróleo

¡En la Yuma con los asere!
Ya no sé cuándo fue la última vez que escribí, pero debo pedir disculpas por mi ausencia. Los he abandonado por completo. Ya por fin después de tanto esperar he decidido sentarme en la cama junto a mi portátil (¿Portátil? ¿De cuándo acá yo le llamo portátil a la laptop?) y comenzar a escribir una historia más de este emocionante Blog de aventuras. Sé que no hay excusas cuando en realidad se quiere hacer algo y creo que lo digo con la mayor propiedad. Pues fue ese mi caso cuando sin prácticamente un centavo en el bolsillo, decidí dejar Caracas atrás y emprenderme en un viaje sin rumbo, un viaje que me llevó a lugares que jamás creí llegaría. Sin embargo, he de admitir que las responsabilidades y acontecimientos me han alejado un poco de este querido Blog. Pero las aventuras no se acaban, estoy de nuevo en la capital del mundo y ya haciendo planes para seguir viajando. Como lo dije una vez, esto se convirtió en una especie de adicción, una adicción que a diferencia de muchas, me trae aprendizaje y crecimiento.
No hay mal que por bien no venga. Aquí estamos de nuevo y ya es justo y necesario que os cuente de cómo regrese a Venezuela. Pero primero hacer falta contarles un poco sobre mis últimos días en el imperio capitalista y salvaje.
Mi retorno a Venezuela se acercaba. Ya había comprado pasaje de regreso, con una aerolínea que por cierto no se las recomiendo a nadie. Por más baratos y provocativos que parezcan los boletos de Caribbean Airlines ¡No los compren! Todo es un engaño. Lo barato que pagas por el pasaje te lo cobran en el mal servicio, el equipaje extremadamente limitado, en el mal estado de las aeronaves y muchas otras cosas más. El pasaje me salió en 400 dólares y lo mejor fue que pude pagarlo en bolívares y al cambio ofician. Pero vuelvo y repito, lo barato sale caro.

lunes, 8 de julio de 2013

I can tol Guachinton tu

De fondo la Casa Blanca
Muchos europeos y estadounidenses creen que por el hecho de haber nacido en un país de clima cálido, podemos aguantar las altas temperaturas mejor que cualquiera ¡Pues no! O tal vez el calor y yo no nos llevamos muy bien. Bien sea o una o la otra posibilidad, lo cierto es que durante el verano en el imperio mesmo, las temperaturas alcanzan niveles inimaginables. Incluso se registran casos de personas que mueren a causa del calor. Las veces que he estado en Nueva York durante el verano he estado a punto de andar desnudo por las calles del calor tan insoportable. Algunas veces he perdido el caché y me meto en las fuentes de las plazas, porque el calor es tan agobiante que es imposible no deshidratarse en cuestión de minutos.
Como ya muchos sabrán cuando estuve en los Niuyores trabajé en AID FOR AIDS. Cierto día de verano, como parte de mi trabajo, tuve que ir a Washington D.C. a la XIX Conferencia Internacional sobre VIH y Sida. Parte de mi trabajo era hacer una pequeña presentación durante los días de la conferencia sobre el programa ¿Cuánto sabes sobre VIH y Sida? En el cual he trabajado por ya casi 10 años. Todo sonaba muy interesante, cacheroso e importante. Hace dos años atrás ya había estado de paseo en la capital del imperio por tres días, pero esta vez estaría toda una semana en Washington D.C., asistiría a una fiesta súper welearepa y mega cacherosa en la casa del embajador de República Dominicana donde haría lo posible por aparentar el dinero que no tengo y hasta conocería a la Miss Universo 2009 Stefanía Fernández. Pero lo mejor de todo es que era gratis y, además, me iban a pagar esa semana de trabajo.

martes, 11 de junio de 2013

¡Chí cago en clase welearepa!

Con la "caraota" de fondo
Imagínense viajar a Chicago en primera clase y prácticamente gratis. Definitivamente la suerte estaba de mi lado y precisamente tuve la oportunidad única e irrepetible de viajar en primera clase desde Nueva York a Chicago y prácticamente gratis. Digo prácticamente porque en realidad no fue gratis del todo. Todo comenzó con el boleto de avión que compré cuando salí de Venezuela. Por miedo a tener problemas en inmigración al entrar en Estados Unidos, compré un pasaje de ida y vuelta. Yo había planeado regresar a Venezuela mínimo después de agosto, pero lo máximo que podía colocar en el pasaje de regreso era el 2 de agosto. Mi viaje me fue llevando de lugar en lugar y los días y meses siguieron pasando y al final decidí regresar a mi país los últimos días de octubre. Todo esto significaba que debía utilizar mi pasaje de regreso a Venezuela antes del 2 de agosto. No podía irme a Venezuela y luego regresar a Nueva York, no tenían tanto dinero para comprar un pasaje de regreso a NYC. Así que decidí llamar a la aerolínea para ver que podía solucionar. Me pongo en contacto con un agente de American Airlines y le explico mi situación. Me pone mil peros para cambiar el pasaje y decido cortar la llamada e intento llamar de nuevo para ver si tengo más suerte y me atiende alguien más amable. En efecto, esta vez me atiende una persona un poco más “amable”. Le explico lo que me pasa y me dice que puedo cambiar el crédito de mi pasaje por un vuelo dentro del país ¡Bingo! Enseguida pienso en Miami, playita y sol. La agente de American Airlines me dice que el equivalente de lo que me queda del pasaje es de 850 dólares (El pasaje de ida y vuelta desde Venezuela hasta Gringolandia me había costado más de 1500 dólares al cambio oficial) con esos 850 dólares seguro me podía ir a Miami ida y vuelta y aún quedaba crédito disponible.

jueves, 16 de mayo de 2013

Tripping a la venezolana en la revista cultural Buró

Dale click a la imagen para acceder a
la versión en línea de Buró
Poco a poco hemos subido nuevos escalones. Esta vez me complace presentarles la revista cultural Buró donde, en su primera edición, podrás encontrar también los relatos de Tripping a la venezolana. Ha sido un largo viaje de aventuras y gracias a todos ustedes www.trippingalavenezolana.com ha crecido poco a poco y esperamos seguir haciéndolo.

Cómo dice la directora de la revista, Karime Rivas “Buró será una revista dinámica pero sin perder su esencia, cada edición será una temática diferente, lo que transformará incluso su diseño, como podrán ver nuestros lectores cada página es un universo distinto y eso deseamos mantener, una transformación continua”

Le agradecemos a Buró por permitirnos ser parte de su familia y así llegar a muchas más personas. Cada día estoy más convencido de que hay límites para lograr lo que se quiere.



      ¡Gracias por leer Tripping a la venezolana!

viernes, 10 de mayo de 2013

¡Pana, Nueva York welearepa!

Vlado y Shany en Queens
Definitivamente conocer personas en todo el mundo es genial, pero aún mejor que eso es tener amigos de verdad. En lo personal creo que nada se compara a lo excepcional que significa tener amigos, panas y casi hermanos en todos lados del mundo. Sin ellos nada tiene sentido y visitar un país sería como ver un simple documental en televisión. Aunque suene cursi y más allá de sonar poco modesto, puedo decir que tengo los mejores amigos de todos. Desde que viajé por primera vez fuera de Venezuela, cuando sólo tenía 18 años, supe lo significaba tener amistades en otros países. No solo por eso de tener dónde quedarte cuando viajes, sino que gracias al hecho de compartir con amigos de otras nacionalidades tienes la oportunidad de conocer y aprender sobre su cultura, sus creencias y su manera de ver el mundo. Por otro lado, tener amigos en países donde se hablen idiomas diferentes es una experiencia lingüística inigualable.
En esta oportunidad, gracias a los lazos de amistad con muchos amigos esparcidos en distintos países, fue que osé “lanzarme a este viaje”. Fueron muy pocos los lugares a los que fui y no tenía ningún amigo. Pero lo mejor de todo fue que donde no los tenía, pues los hacía. No sólo estoy agradecido con todos mis amigos internacionales, por así decirlo, sino con el universo entero por colocarme en el camino a tan grandiosas personas.

martes, 23 de abril de 2013

En New York City ¡Coge dato!

Nueva York desde el Parque Brooklyn Bridge
Ya hemos escuchado cientos de veces que Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Pero la verdad es que no sé quién fue el que inventó esa frase, pues claro que Nueva York duerme de noche. Yo diría que Nueva York es una ciudad a medio dormir. Es cierto que puedes encontrar muchos locales abiertos en las noches, pero la gran mayoría están cerrados. Tal vez eso de “La ciudad que nunca duerme” puede ser por la agitada vida nocturna, o sea, las discotecas y fiestas. Pero ¿Qué gran ciudad no tiene vida nocturna? Así que en serio, hay que cambiarle el nombre a los Niuyores. Lo de “La Gran Manzana” le queda mucho mejor.
Nueva York es una ciudad espectacular. Creo que lo comenté en uno de las primeras publicaciones de Tripping a la venezolana en New York City, hogar dulce segundo hogar, esta ciudad es para amarla o para odiarla. Si les encantan las grandes ciudades con todos los servicios al alcance de la mano, con el sistema de transporte que trabaja las 24 horas del día, con un Mc Donald’s en cada esquina, muchos abiertos 24 horas al día los 7 días de la semana, pues Nueva York está hecha para ustedes. Pero en cambio, si son de los que prefieren una ciudad tranquila, donde el humo de los carros no les nuble la vista, donde todo les quede lejos y necesariamente deban tener un carro, entonces pueden visitar Estes Park en Colorado, Honesdale en Pensilvania u Odorheiu Secuiesc en Rumania. Pero esta vez es tiempo de hablar de la Capital del Mundo. La capital del sueño americano, esa ciudad a donde muchos sueñan ir. Ella fue mi hogar por seis meses ininterrumpidos y casi lo era por más.

domingo, 31 de marzo de 2013

¡Tierra a la vista, América ya llegué!

Shany y yo en el Subway
Ya era hora de decirle adiós a la tierra de blancos colonizadores. Era momento de decirles adiós a mi hermano Albedto y a su familia. Mi largo paseo por el viejo continente había llegado a su fin y finalmente ya estaba de camino a Los Niuyores. Una vez más tenía que pasar por el largo y tedioso proceso del chequeo del aeropuerto y pasar más de 32 horas de viaje hasta llegar a tierras americanas.

Pero esa no era la peor parte. Una vez más tenía que alimentar a Maleta Pesadilla y a Maleta de los Dolores. Ya había dejado muchas cosas en Londres y debido a mi escasez de dinero,  no había comprado nada en España, cuando mucho unos suvenires. Lo peor de esta vez era que Maleta de los Dolores no tenía ruedas, estaba sucia y medio rota, pero sólo necesitaba aguantar un viaje más. Sólo uno más y podía descansar en paz
.
Alberto salió temprano del curro (trabajo) y fue a buscarme al apartamento para llevarme al aeropuerto. Bajamos las maletas, gracias a Dios el edificio tenía ascensor. Fuimos a buscar el carro de Alberto en el edificio de su abuela. Mientras Alberto bajaba a buscar el carro al estacionamiento, me quedé en la entrada del edificio. En ese momento veo que viene un señor con su hijo de aproximadamente

viernes, 8 de marzo de 2013

¡Hostia, macho, qué se me acaban los días en Andalucía!

Plaza de Toros de Málaga
Para entrar en contexto hace falta pronunciar el título del post con un marcado acento andaluz. De lo contrario no podrán disfrutar del relato en todo su esplendor. La pronunciación sería algo así: /óhtia, mácho, ke se me acaban lohdíah en andaluzía/

Primero que nada, pido disculpas por mi ausencia. Muchos me han preguntado por qué no he escrito más o qué ha pasado con las historias. Otros por su parte, me han dado buenos consejos para mejorar los relatos y otros me han llenado de buenas vibras. A todos en general les quiero decir gracias. Les prometo que seguiré sacando tiempo de donde no lo hay para continuar con las historias. Además, hay muchas más por venir. Tripping a la venezolana no llegará a su fin tan fácilmente.
Las única publicación de este 2013 fue sobre Sevilla. De verdad que he estado ausente por mucho tiempo. Pero lo bueno se hace esperar ¿No? Así que aquí vamos de nuevo.
Mis días en España ya estaban contados. Se acercaba el fin de una larga y cálida estadía en tierras de sol intenso, tinto de verano y jamón ibérico. Poco a poco comenzaba a oler de nuevo el humo de los carros de Nueva York y hasta podía escuchar el ruido del Subway bajo mis pies. En realidad anhelaba mucho regresar a NYC. Mi bella e inteligente hermana, Shania, me esperaba con ansias. Cada vez que hablábamos por video llamada me contaba los días, las horas y los minutos que nos separaban. Pero aun así, yo no estaba aún muy seguro de mi regreso a tierras imperialistas.
Por fin ese papel del infierno llegó a mis manos. Se trataba de una planilla de nombre DS2019 ¡Planilla de los mil demonios! Sudé frío para poder conseguirla. Ella era lo único que necesitaba para volver a Gringolandia. Por no tenerla fue que mi estadía se prolongó tanto. Pero creo que por algo pasan las cosas ¿no? De haber tenido esta planilla a tiempo, sólo hubiera estado semana y media en Málaga. No hubiese conocido Granada, Sevilla o las otras ciudades y pueblos españoles que nombraré en este post.

miércoles, 23 de enero de 2013

Mi alma gemela está en Sevilla


Metrosol Parasol
Ya tenía algo de tiempo que no me sentaba a escribir. Estudiar no es cosa fácil, ya entiendo por qué hay quienes dejan la universidad y se meten a taxistas, buhoneros, abren un puesto de arepas socialistas o simplemente prefieren dormir. Mi tiempo de ocio se ha reducido a NADA. Pero realmente no me puedo quejar; lo que hago me gusta y confío en un futuro más fructífero y lleno de más viajes. Así que para eso hace falta dedicarme unos añitos más para alcanzar otra meta, la cual, estoy seguro, me abrirá muchas más puertas.

¡Este 2013 lo recibí como es debido! Lo primero que hice fue irme de viaje. Esta vez fue dentro de Venezuela. No hubo maletas, sólo un bolso, una carpa, un traje de baño y listo. Junto a mi prima y a un Parra (Sí, uno, porque hay TRES) nos fuimos con destino al paraíso y no precisamente al sector del oeste de Caracas. Nos encaminamos al Parque Nacional Morrocoy, específicamente a Cayo Paiclá, y pasé tres días en las mejores playas del mundo, de aguas cristalinas y tibias. Pero ésa será otra historia de otro post.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Tripping a la venezolana wishes you Merry Christmas and Happy New Year


Tripping a la venezolana (@Trippingvzla) could not say goodbye to 2012 before saying THANKS to all of its readers for following and reading these crazy adventures I shared with you, guys. We have travelled virtually together. I, throughout the world and you with your imagination while reading and laughing this blog that I write with dedication and love.

Bienvenido a Tripping a la venezolana

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